Archivo de la categoría: EL TESTAMENTO DE AMOR DE PATRICIO JULVE

Antón Castro, Premio Nacional de Periodismo Cultural 2013

ac_aloma_3

Antón Castro, gallego de nacimiento y aragonés de adopción, ha sido galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Cultural 2013. Además de su gran labor como periodista en la televisión (al mando del desaparecido Borradores), radio o prensa escrita, donde dirige el suplemento cultural de Heraldo de Aragón, “Artes&Letras”, Antón Castro es escritor. Ha publicado más de una veintena de libros: relatos, entrevistas, perfiles, poesía… nada se le resiste a este trabajador incansable, domador de palabras. 

Este premio nos hace especial ilusión: Veneno en la boca, un libro de entrevistas firmado por Antón Castro, fue el segundo libro que publicó Xordica, en la colección Los libros de la falsa. También en Xordica publicó su libro de relatos Fotografías veladas y hace un par de años reeditamos El testamento de amor de Patricio Julve, seguramente su mejor libro de relatos.

ac_xordica



Queremos compartir nuestra felicidad y darle la enhorabuena a Antón Castro, un trabajador incansable, generoso y siempre dispuesto a escuchar y compartir lo que sabe.

Una entrevista con Antón Castro: http://www.youtube.com/watch?v=Yy08OXORV_g

El talento es cosa de hermanos

En DiarioKafka, Paula Corroto indaga sobre la relación ente talento y genes a partir de una familia de escritores: Daniel Gascón y Aloma Rodríguez son hermanos e hijos de Antón Castro. Los tres escriben. Los tres han publicado en Xordica.

(Foto: Pippi Teltley)

En 2010, el escritor Daniel Gascón (Zaragoza, 1981) obtuvo el reconocimiento de Nuevo Talento Fnac por su novela La vida cotidiana (Ediciones Alfabia) en la que, como sucedía con otros libros suyos como El fumador pasivo o La edad del pavo mostraba su voz personalísima en la que todo lo que acontece se puede tocar con las manos. Se palpa, se huele o se sufre. Y todos sabemos de qué nos está hablando.

(Foto: María Sánchez)

Ahora, curiosamente, la agraciada con el mismo premio ha sido su hermana Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983) con el libro Solo si te mueves (Xordica), en el que cuenta la historia de una estudiante de Filología Hispánica que se marcha a trabajar al parque temático Dinópolis en Teruel. Novela de aprendizaje en la que también suceden todas esas cosas que a uno le ocurren según avanza nuestra línea cronológica: las fiestas en los bares de pueblo, el encuentro con chicos guapos, los karaokes. En fin, el humor, el amor y el sexo. Rodríguez es autora de otras historias como París Tres (Xordica), en la que se mezclaban sus experiencias como estudiante Erasmus en la capital francesa, y Jóvenes y guapos (Xordica), libro de relatos que recibió el Premio de Narrativa en castellano de la Universidad de Zaragoza.

(Foto: Vicente Almazán)

¿Talento literario en los genes? La cosa tiene su miga, puesto que el progenitor de ambos es el también escritor, dramaturgo y periodista Antón Castro, autor de libros como El testamento de amor de Patricio Julve o Fotografías veladas. Interesante camada e interesante grupo literario del que también formaba parte el genial Félix Romeo. Hay familias corruptas y bastante chuscas entre las más importantes de este país. Y luego están las otras, las que desde la anonimia merecen la pena.

Manuel Vilas se acuerda de títulos largos

Hace unos días, Manuel Vilas escribía para ABC un texto sobre los libros de títulos largos, y se acordaba de El testamento de amor de Patricio Julve, de Antón Castro, seguramente nuestro título más largo del catálogo.

Los títulos infinitos

Los libros con títulos largos no son un invento de ahora, pero en la actualidad proliferan más que nunca. ¿Son garantía de éxito los títulos extensos? Parece que sí

Los títulos largos son peligrosos porque las bestias del olvido no tienen piedad. Y cuando la novela tiene éxito siempre acaba abreviada en su título. Abreviamos la gran novela de Cervantes llamándola El Quijote, cuando vino a este mundo con el nombre de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Lo mismo hacemos con El Lazarillo, que se titulaba La vida de Lazarillo de Tormes: y de sus fortunas y adversidades.

Los títulos infinitos

La modernidad, en cambio, se hizo parca y económica. James Joyce tituló su libro con una sola palabra, Ulises. Franz Kafka y su amigo Max Brod se estiraron un poco y le colocaron un artículo a la palabra esencial: El castillo. También fue lacónico Jorge Luis Borgescon sus Ficciones o, concediéndose la extensión del artículo, con El Aleph. Ya Gabriel García Márquez intuyó que la largura lírica en el título podía ser un acierto, y allí están su El coronel no tiene quien le escriba, o Crónica de una muerte anunciada, o El amor en los tiempos del cólera, títulos que invocaban el exotismo como virtud literaria, el exotismo del Tercer Mundo vendido en largos títulos exuberantes para el mercado occidental.

Los títulos infinitos

En las mesas de novedades de cualquier librería pueden leerse títulos larguísimos de novelas. Parece como si los autores y editores pensaran que la amplitud del título va a alargar la vida comercial del libro.Títulos como tentáculos que se agarran a la mesa de novedades resistiéndose a ser devueltos a los distribuidores o a ser confinados en las estanterías alfabéticas.

Los títulos infinitos

Confieso que no me disgusta el celebérrimo título de Stieg Larsson Los hombres que no amaban a las mujeres; es un buen título, porque lo normal es que los hombres amen a las mujeres; no amar a las mujeres es un misterio; si quieres resolver el misterio, lee la novela. Obviamente, yo no he leído la novela de Larsson. Para resolver estos misterios lo que yo hago es ver la película. Las películas, porque he visto las dos.

Los títulos infinitos

Otro título largo y de éxito reciente es la novela de Jonas Jonasson El abuelo que saltó por la ventana y se largó. Es este un título que sugiere la posibilidad de una ancianidad contestataria, una ancianidad alternativa, y eso debe de vender seguro, pues todo el mundo quiere ser un anciano cool. Aún me acuerdo de aquella novela inocente titulada El niño con el pijama de rayas. La cursilería puede ser también mansedumbre ideológica.

Los títulos infinitos

Pero los títulos largos más conseguidos son los de Larsson: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina o La reina en el palacio de las corrientes de aire. Son títulos que invitan a pensar en una trascendencia humana detrás de esa selva de palabras: usan la poesía, la usan como reclamo, solo como reclamo. La ampliación del título en una novela suele jugar siempre con la sintaxis. Sí, la sintaxis, aquella vieja disciplina de los bachilleres españoles, que consistía en analizar oraciones. Un título puede calificarse de largo si contiene una oración subordinada, y especialmente si la subordinada es de relativo.

Los títulos infinitos

¿Alguien recuerda las oraciones subordinadas de relativo, también llamadas adjetivas? Son muy hermosas las oraciones subordinadas de relativo. Elvira Lindo utiliza una subordinada de relativo para titular su último libro, Lugares que no quiero compartir con nadie. También lo hace Belinda Alexandra en su novela La lavanda silvestre que iluminó París. Los títulos con oraciones subordinadas de relativo buscan desafiar al lector con un acertijo, buscan también un énfasis sentimental, una cierta euforia del corazón. Kafka y Brod podrían haber titulado así: El Castillo al que nunca irías de vacaciones con tu novia japonesa. Yo debería haber titulado mi última novela de este modo: Los inmortales de Central Park que desayunaban con las ardillas enamoradas. Lo digo por el título de Katherine Pancol:Las ardillas de Central Park están tristes los lunes.

Los títulos infinitos

Charles Bukowski también hizo títulos largos, como El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco. Este título me encanta. El título largo de carácter irónico o con ánimo de broma es otra posibilidad. El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon, también era una título irónico, o Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, de David Foster Wallace, con oración de relativo dentro del título.

Los títulos infinitos

La literatura en español también tiene sus larguras: Izas, rabizas, y colipoterras. Drama con acompañamiento de cachondeo y dolor de corazón, de Camilo José Cela; La princesa durmiente va a la escuela, de Gonzalo Torrente Ballester; El disputado voto del señor Cayo o La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes; Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda, o Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos, de Rafael Alberti.

Los títulos infinitos

De título largo son también libros más o menos recientes como Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías; El discutido testamento de Gastón de Puyparlier, de Javier Tomeo; Historia abreviada de la literatura portátil, de Enrique Vila-Matas; Proyecto para excavar una villa romana en el páramo, de Luis Antonio de Villena; El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, de Patricio Pron;Perros que ladran en el sótano, de Olga Merino; El Hacedor (de Borges), remake, de Agustín Fernández Mallo; Plano detallado del infierno, de Antonio Fontana; Interior metafísico con galletas, de Alberto Santamaría; El testamento de amor de Patricio Julve, de Antón Castro; Los pobres desgraciados hijos de perra, de Carlos Marzal; La luz es más antigua que el amor, de Ricardo Menéndez Salmón, o Un buen detective no se casa jamás, de Marta Sanz.

Los títulos infinitos

Hay títulos que parecen engañosamente breves, como 2666, deRoberto Bolaño. Son breves de escritura, pero infinitos en su oralidad: dos mil seiscientos sesenta y seis, nadie puede esperar a la llegada del último seis. Máxime cuando se trata de una cantidad de valor alegórico. Ese título de Bolaño necesita un recorte: «Dos mil y pico», o «Dos y Satanás».

Los títulos infinitos

Brevísima relación de la destrucción de las Indias, de Fray Bartolomé de las Casas, tal vez sea mi título largo favorito. Hay en el corazón loco de la literatura una batalla invisible entre armas cortas y armas largas. Los escritores venimos a este mundo a disparar. Nos es permitido elegir el arma: una dulce, traicionera y diminuta Derringer o una mortífera y gigantesca Magnum del 44. Elige, si puedes.

Reseña de EL TESTAMENTO DE AMOR… en Culturas

Ayer, miércoles 15 de febrero, apareció en el suplemento “Culturas” de La Vanguardia esta estupenda reseña de El testamento de amor de Patricio Julve que firma Julio José Ordovás.

 

EL TESTAMENTO… EN EL CULTURAL

Ángel Basanta firma esta elogiosa y cariñosa reseña de El testamento de amor de Patricio Julve, de Antón Castro, que aparece en El Cultural de El Mundo hoy.

Antón Castro visita En la nube

Antón Castro estuvo en el programa de Radio 3 “En la nube” hablando de El testamento de amor de Patricio Julve (Xordica, 2011) y no pudo hacerlo en mejor compañía: en ese mismo programa hablaron de la nueva película de Mia Hansen-Love; sonaron palabras de Juan Marsé, Quim Monzó y José Manuel Sebastián.

Puedes escucharlo aquí: http://blog.rtve.es/enlanube/2012/01/12-01-02-amor-constante-m%C3%A1s-all%C3%A1-de-la-muerte.html

Etiquetado

ENTREVISTA A ANTÓN CASTRO EN SUITE 101

Juan Gavasa Raspún entrevista a ANTÓN CASTRO a propósito de la aparición de EL TESTAMENTO DE AMOR DE PATRICIO JULVE en Xordica.

El escritor gallego afincado en Zaragoza reafirma la influencia de esta novela, editada por primera vez en 1995, en su carrera literaria.
Antón Castro (Arteixo. A Coruña, 1959), es un intelectual de fondo, un curioso insaciable que cultiva a la manera estajanovista su pasión infinita por casi todas las materias del arte. Escritor, periodista, dramaturgo y generoso proselitista cultural, trabaja en la sección de cultura del Heraldo de Aragón, coordina su suplemento literario Artes y Letras; presenta en Aragón TV el programa cultural Borradores y actualiza diariamente con disciplina espartana un blog considerado referente de su género en España. Apasionado de la poesía, la fotografía, la música, el boxeo, el ciclismo o el fútbol, de Castro suelen decir que es el mejor escritor aragonés nacido en Galicia, tierra de la que emigró en 1978 pero que empapa los poros de su producción literaria. Es autor de una vasta obra en la que destacan títulos de especial trascendencia como Los seres imposibles, El álbum del solitario, Golpes de mar o El paseo en bicicleta

Acaba de reeditarse por tercera vez, ahora en la editorial zaragozana Xordica, su libro El testamento de amor de Patricio Julve, que viera la luz por primera vez con Destino en 1995. Desde entonces Patricio Julve ha sido casi una constante en su narrativa. ¿Qué importancia tiene esta novela en su producción?

El testamento de amor de Patricio Julve es el libro de un despertar: descubro una manera de trabajar, de tratar los personajes y el tiempo, me interesa la búsqueda de voces y también es un libro vinculado a la raíz de un paisaje abrupto. Y descubro a un personaje que me permite hacer una especie de autobiografía onírica: Patricio Julve es un poco lo que habría querido ser yo como fotógrafo y como escritor. Es un libro escrito a lo largo de cuatro años: curiosamente iba a ser una novela sobre la vida de Ramón Cabrera, ‘El tigre del Maestrazgo’, y la Casa del Bayle donde vivió, y acabó siendo un álbum de la historia, de la memoria y de los sueños de un espacio a lo largo de 160 años: desde Cabrera hasta el rodaje de ‘Tierra y libertad’ de Ken Loach.

Lee la entrevista aquí.

Reseña de EL TESTAMENTO DE AMOR DE PATRICIO JULVE

Compartimos esta estupenda reseña de El testamento de amor de Patricio Julve en Análisis Digital.

Literatura gallega en estado puro

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado. Doctor  y Profesor de Lengua y Literatura.-

En la contracubierta del libro se menciona a Valle-Inclán, y cuando uno abre el libro, descubre que es verdad, que los cuentos de El testamento de amor de Patricio Julve, de Antón Castro –Xordica Editorial- son claros herederos de aquéllos que escribiera al inicio de su carrera el inmortal gallego.
Las montañas, los muertos, los cementerios, los carlistas, los agricultores, prácticamente todo lo que aparece en el libro se convierte en un homenaje al Valle-Inclán que gusta en Galicia, al de Águila de blasón, Romance de lobos y El resplandor de la hoguera.
Un Valle-Inclán casi desconocido en Madrid. Aquí gustan Las Sonatas, El ruedo ibérico y Luces de Bohemia, obras que parece haber escrito otro autor, de ahí que se divida su obra en dos etapas.
Y al igual que ocurriera en el Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte muy en la línea gallega de Valle-Inclán, donde todos los sainetes tenían algo de avaricia, algo de lujuria, y algo de muerte, en la obra que hoy nos ocupa el amor sirve de hilo conductor a todos los cuentos que se nos regalan. Cada uno contiene una preciosa historia de amor que en pocas páginas vuela del principio al clímax casi sin detenerse en más detalles.
En todo caso, Antón Castro se desvela como un excelente creador de personajes que van dando vida a cada uno de los cuentos. Alguno de ellos, como Patricio Julve, va saltando de uno a otro para darle una perfecta unidad al volumen.
Son personajes esbozados con cuatro rasgos muy precisos, que inciden en lo que realmente nos interesa de ellos y que nos dejan una imagen completa y apasionante, ya que nos interesan tanto por lo que sabemos de ellos, como por lo que intuimos. Somos nosotros los que muchas veces completamos esas páginas que no están escritas explícitamente, pero que traslucen a través de los cuentos.
Por último, hemos de señalar que el libro tiene algunos momentos del más puro y genuino humor gallego, el humor de los Camilo José Cela, Álvaro Cunqueiro o el propio Ramón María Valle-Inclán está muy presente en el libro, y es para dar gracias por ello, porque sólo en algunos libros aislados, como por ejemplo en los de Ignacio del Valle traslucía algo parecido.
Formalmente es un libro de auténtico bolsillo, ideal para disfrutar en ese trayecto de casa a la oficina y viceversa, que lo único que nos puede ofrecer es un atasco o un gran túnel negro.

Eva Hinojosa sobre El testamento de amor de Patricio Julve

Amante de Teruel
A Diego de Marcilla le ha salido competidor. Deberá apurarse o perderá su título de Amante de Teruel. Hay un gallego que le pisa los talones. Desde que llegó a Ejulve, también por amor, no ha dejado de glosar y evocar las bondades de una tierra que siente como propia. A estas alturas muchos habrán adivinado que hablamos de Antón Castro. El periodista y escritor más gallego de Teruel reedita estos días, en Xordica, “El testamento de amor de Patricio Julve” su libro más turolense; realismo mágico hecho Maestrazgo. Aunque ya no reside en Teruel, su flechazo por el sur aragonés sigue tan vivo como cuando vivió en Camarena de la Sierra, Cantavieja, Urrea de Gaén y la Iglesuela del Cid. En todos y cada uno de estos pueblos escuchó atento las historias de sus vecinos, y se llenó de paisajes y amaneceres. Mientras sus hijos crecían, también lo hizo su personaje por excelencia, el fotógrafo Patricio Julve. Dieciséis años después, escritor y fotógrafo vuelven a nuestras librerías, esta vez con una misteriosa dama en la portada, obra del ilustrador afincado en Valderrobres, Luis Grañena. ¿Se pondrá celoso Diego de Marcilla?
*Eva Hinojosa firmaba esta columna en el Diario de Teruel sobre EL TESTAMENTO DE AMOR DE PATRICIO JULVE, de ANTÓN CASTRO, el viernes 18 de noviembre de 2011. Puede leerse en su blog.

El testamento… en el blog nullediesinelinea

Antón Castro es un periodista gallego enraizado en Aragón. No conocía sus habilidades de narrador. Y debo confesar que ha sido una  agradabilísima sorpresa. Para quien ha dedicado parte de su vida, más de tres décadas, a la lectura y a escribir posteriormente de lo leído, ya sea en “La Vanguardia”, la Agencia Efe, revistas literarias como “Camp del Arpa”, la radio, y otras revistas y periódicos, resulta una rareza digna de mención -y de celebración–dar con un autor distinto, con fuerza, con pluma original y creativa, que deja traslucir una visión propia, una percepción de los hechos, las personas y el paisaje con la potencia necesaria para convencer al lector con su narración y sembrar en él un deseo de seguir con la lectura de otras obras de ese autor.

Pues bien, Antón Castro, pertenece a esta exigua pero vibrante nómina. Y así lo creo pese a que sólo he leido de él el libro que les comento. Me entero de que tiene algunos más, de relatos como éste, “Los seres imposibles, “Golpes de mar” y “Fotografias veladas”; uno infantil, “Jorge y las sirenas”; otro de retratos literarios, “El sembrador de prodigios”; dos poemarios, “Vivir del aire” y “Paseo en bicicleta” y  la novela “El album del solitario”.

Mientras lo leía sentía la familiaridad de autores que yo habia transitado en mis irredentas juventudes, Pio Baroja, Valle Inclán, Pérez Galdós, Ramón J. Sender, Alarcón, Bécquer…era como leer las aventuras de aquél loco, valiente y sentimental enamorado de las aventuras y de las mujeres, el marqués de Bradomin, transformado en el Tigre del Maeztrazgo o el protagonista de “El manuscrito encontrado en Zaragoza” buscándose la vida y la muerte en el Bajo Aragón.

Castro divide su libro en cuatro apartados, relatos cortos, a veces muy cortos, en los que vivimos en un ambiente real pero fantasmagórico, una geografía que parece mítica pero cuyos lugares y nombres responden a todo este teriritorio mágico que conforma el Maeztrazgo, sus gentes, sus bosques, valles y montañas y los distintos episodios van desarrollándose dejando aquí y allá que aparezcan una y otra vez personajes de las narraciones anteriores, ya sea el general Cabrera, su amante Margarita Urbino (un retrato de mujer que firmaría Laura Esquivel), el misterioso fotógrafo Patricio Julve que da nombre a la novela, el director de cine Loach, el coronel Balfagon narrador de fantasías, la mismisima maquis “La Pastora”, la joven Raquel, cuyo retrato enamora a cualquiera que lo vea y que cierra su periplo en el relato que da titulo al libro. Esas apariciones dan una enorme coherencia al libro como totalidad y provocan la sensación en el lector de estar en un terriitorio único, legendario, donde todo, paisaje y seres humanos, animales, árboles y piedras tienen un lugar específico en el que se desarrollan las historias.

Y además Castro nos regala algo inapreciable, de un valor exquisito: su lenguaje literario, la fuerza poética y evocadora de su estilo,  que va dejando a lo largo de las  narraciones la impronta de una cultura literaria y una gracia narrativa que, al menos a mí, me han encantado. Las imágenes y metáforas que salpican lo narrado suelen ser de una justeza expresiva y unas alas poéticas sobrias pero muy evocadoras y sorprendentes. Y así una plaza se convierte en una “inmensa caracola de resonancias”, nos evoca el invierno en cuatro trazos: “en plena invernada, el viento enfurecido muerde los aleros, recorre las barbacanas y los voladizos y enciende un rumor obstinado que sorprende al paseante con un manotazo cruel en el rostro”. Personajes como Otilia que vende sus favores a Aureliano, el enterrador, el pintor Benigno Rabaza, Pilar Palomo y Julián, unos Romeo y Julieta del  Maeztrazgo,  y los seres saturnales del “Inventario de suicidas y otras desapariciones”, la Rusa, el pianista, el fugitivo…o los relatos a la vera del fuego de “Angeles y bestias”.

Quizá sea esta ultima parte del libro la menos potente literariamente hablando, aun siendo atractiva de lectura y evocadora de mitos y leyendas, (magnífica la del bandido Juan Bautista Billoro). La última narración, que cierra el libro, “El hombre invisible” en la que el protagonista es el director de cine Ken Loach que rodó “Tierra y libertad” en Mirambel, logra magistralmente transformar a una persona real en un verosímil personaje que cierra el círculo narrativo del libro dándole unidad y sentido, transformándolo en el reflejo de “un sueño colectivo” como escribe Castro.

Magnífico libro también para los  amantes del bajo Aragón. Cantavieja, Iglesuela del Cid. Ejulve, Mirambel, Fortanete, Mosqueruelas y otras localidades y villas, de las que da cumplida razón y convierte en escenarios en los que parecen caminar las sombras y los influjos del gallego Cunqueiro, el catalán Perucho, el portugués Saramago, el argentino Borges o el yanqui Poe, pues de todos ellos y de los anteriormente citados parece haber bebido el amigo Castro.

 Ver publicación original aquí.
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.