Danzas de guerra en El Placer de la Lectura

Recuperamos la reseña de Danzas de guerra, de Sherman Alexie, que publicó Pepe Rodríguez en El Placer de la lectura. 

¡Oh, sí! Cómo me gusta leer a Sherman Alexie. Ya sé que a ustedes ni les abanican los gustos míos, pero no puedo evitar decírselo. En realidad es tan tonto como que el plato preferido de Ferrán Adrià sean las carrilleras. Por mucho que a él le gusten a ustedes seguramente no les apetezca ni probarlas. Pese a esto les voy a exponer las razones por las que me gusta, perdónenme por ser esta vez menos ecuánime que otras veces.

Danzas de guerra es una  colección de relatos de un nivel superior al medio. Racial, (como su propio autor Sherman Alexie 1966 EEUU, indio spokane), divertida, cultivada, mordaz, ácida y con el mejor sentido del humor que no es otro que el de reírse de uno mismo. Pero cuenta por añadidura con una capacidad de entender al género humano diferente, básica, -india, vamos- la sabiduría instintiva que tienen los mayores aceptada por los jóvenes y verificada empíricamente.

Allanamiento de morada presenta al doble del autor sufriendo la persecución de la opinión publica por ser otro blanco que ha matado a un ladrón negro en su casa. Lo trágico se mezcla con la realidad, los argumentos racistas flojean cuando se descubre que ha sido un indio spokane quien lo ha hecho tranquilizando a todos menos a su conciencia. Algo semejante le sucede a Paul  Sinembargo, el bucólico protagonista de su balada, un hombre que ha perdido el deseo sexual por su mujer, la más atractiva de todas las que hay sobre la tierra, después de verla dar a luz a sus hijos. Paul ahora deambula por los aeropuertos en busca de una desconocida calzada con unas puma rojas para lograr exorcizarse.

La redención y cómo conseguirla es el objetivo de Terrible simetría. Un escritor es contratado para escribir un guión sobre un incendio forestal, pero sufre en su capacidad creativa la castración que los magnates el cine le imponen y que se traslada más allá del contrato. Logra esa redención de la forma más heterodoxa.

Danzas de guerra, abunda sobre el perdón, sobre la relación que al autor tuvo con su padre borracho y los cuidados otorgados estando terminal.

El hijo del senador es el texto más dramático, dotado de una intriga inusual que mantiene al lector pegado al libro, tras descubrir que la carrera de un senador demócrata está en peligro por la paliza que su hijo y sus amigotes le propinan a una pareja de homosexuales. Por desgracia uno de ellos era el mejor amigo del hijo.

La poesía se abre camino en los interludios refrescando el contenido ya de propio atractivo. Anécdotas, sabiduría tradicional, consejos, paradojas, cajas chinas, círculos viciosos que se entrecruzan en este fresco mosaico de la vida norteamericana girada hasta el inverosímil ángulo de un indio spokane culto, escritor reconocido, criado en un colegio católico, blancucho y hasta atractivo.

Espero que les guste tanto como a mí.

*La imagen está tomada de aquí.

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