Archivos Mensuales: febrero 2013

Recomendación de Los castellanos, de Jordi Puntí

En el blog Páginas en ámbar recomiendan Los castellanos, un libro maravilloso de Jordi Puntí.
Durante los años setenta un pequeño municipio industrial de la Cataluña del interior es lugar de destino de emigrantes del sur de España. En los descampados de las afueras, sobre un suelo sin asfaltar, se levantan nuevos bloques de viviendas destinados a ellos. No son castellanos, pero entre los del pueblo son conocidos como els castellans, los castellanos.
Y entre los hijos de unos y otros, entre las pandillas de castellanos y catalanes, surge una rivalidad permanente, un estado de guerra que cuenta con la complicidad de sus padres. Es la guerra eterna entre indios y vaqueros, policías y ladrones, moros y cristianos, la guerra que reproducen los niños en sus juegos como en un espejo de la realidad.
Pero Jordi Puntí, en las maravillosas y divertidas historias que componen este libro, donde describe su propia infancia en el bando de los catalanes, consigue girar el espejo un poco más hasta extraer el punto de vista de la verdadera literatura: ese momento en que se descubre que cada bando es el reflejo del otro.
Puntí va describiendo esas zonas de combate y a la vez de encuentro: el pinball del bar, la piscina de verano o las butacas de la sala de cine. Y en esa lucha por los pequeños espacios el autor, a través de su memoria, va a la búsqueda del corazón del hombre.

Entrevista con Aloma Rodríguez en “Viaje al centro de la noche”

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Javier Hernández Bravo charló con Aloma Rodríguez en el programa Viaje al centro de la noche, presentado por Amaya Prieto.

Aquí, el podcast. A partir del minuto 32.

Escritores y escrituras en La estación azul

Jesús Marchamalo charló con José Luis Melero para el programa en el que colabora, La estación azul, un programa estupendo en el que, entre otras cosas, se habla de libros.

Pincha aquí para escucharlo.

Una reseña de Te veo triste, de Fernando Sanmartín

Raquel Espejo publica esta reseña de Te veo triste, de Fernando Sanmartín, en su blog, Síndromes, de La Opinión de Málaga.

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Estamos ante una nouvelle con un tema nada complicado, básico en la vida pero difícil en su ataque: la muerte del progenitor y el vacío que deja en su hija, nuestra protagonista, de nombre Marta, a quien le deja una nota escrita para que busque a una persona, una misteriosa mujer.

A través del relato conoceremos y nos reconoceremos en el dolor, en el arrepentimiento por todo lo que no hemos dicho, en la búsqueda interior, en la necesidad de consuelo, y seremos testigos de la distinta perspectiva que la hija tiene del padre y como gracias al investigar en su vida, que por cierto, había sido escritor, cambia la visión del arquetipo paterno, a visualizar un hombre, con sus misterios, sus pasiones, sus amores secretos…y esta nueva percepción le ayuda a estructurar completamente la figura familiar y sentir por él una admiración a nivel personal que ha perdido en el transcurso y desarrollo de su juventud por el propio cariño filial que el padre tenía hacia ella.

En este viaje al interior de la persona y al descubrimiento de su padre, Marta tendrá que realizar viajes, donde de forma paralela ella traspone sus expectativas mezcladas y marcadas con la presencia de la muerte. De formas sutiles, Sanmartín utiliza su lenguaje poético para hacernos llegar descripciones sólidas y exactas, a pesar del parecido con la fragilidad que destila la protagonista. El narrador utiliza de forma habitual el uso de aforismos, con sentencias cortas y precisas, cortantes, casi como una tijera ficticia que te secciona perfectamente el tejido y el trazo, entre un párrafo y otro, por ejemplo, o incluso entre capítulos.

Un asunto a destacable son las menciones específicas y reales de autores actuales como Antón Castro, Daniel Gascón, José Carlos LLop, o sitios especiales como la librería Tropismes de Bruselas, los hoteles y sus descripciones y las ciudades por las que viaja Marta (Varsovia, Dublin y Madrid) destacando de entre todas ellas a Zaragoza, no sólo por ser ciudad natal, sino porque se convierte en un auténtico personaje. Aquí sin duda, el autor, Fernando, juega a caballo ganador y se percibe en cada palabra el amor por su tierra.

Por todo ello, esta novelita es cadenciosa, tranquila, para cerrar heridas abiertas, llena de imágenes, muy entrañable, dulce y amarga a ratos, sin llegar a la ñoñería, con el tiempo en continuo descuento, y con un final abierto a la imaginación del lector que proporciona un beso a la vida a pesar de la muerte. Recomendada especialmente para aquellos que han perdido a alguien recientemente, pero no se equivoquen, no es un libro de autoayuda, es una novela poética que mostrará el camino a aceptar y aceptarse, mejorando relaciones.

Una entrevista a Aloma Rodríguez

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En Solo si te mueves vuelves a la novela tras un paso por el relato.

Cuando escribí los cuentos de Jóvenes y guapos ya había empezado a trabajar en la novela, pero estaba un poco atascada y me sirvieron como revulsivo y para despejar la cabeza. Creo que escribir cuentos es muy difícil: exige una estructura concreta y está todo concentrado. La novela te permite ser un poco más libre. Cuando escribes cuentos es como correr los 100 metros lisos, una mala salida estropea la carrera; el proceso de escritura de una novela se parece más a las carreras de 800 metros: la carrera está abierta y hay cambios de ritmo.

¿Qué ofrece esta novela respecto a tus dos libros anteriores?

Con Solo si te mueves cierro un ciclo. Aunque no me gusta hablar de trilogía, sí tengo la sensación de terminar algo. Creo que es un libro más maduro, escrito con cierta distancia a mi experiencia real. Pero reaparece el personaje de Barreiros, que era el verdadero protagonista de París tres, y que en Jóvenes y guapos estaba más en la sombra. En realidad, Solo si te mueves es la precuela de París tres.

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¿Por qué liberas de artificios tu literatura?

La verdad es que no sé hacerlo de otra manera. Y trabajo mucho los textos en ese sentido, me gusta que estén limpios, hago muchas correcciones y, en general, en ese proceso lo que hago quitar. Me gusta ir a la esencia, pero sin que se note demasiado.

Podríamos decir que tu novela se mueve entre el amor, la amistad y  la búsqueda de la madurez.

Es una historia de amor, o de asunción del amor, y también quería retratar un mundo muy particular: el microcosmos de los actores de animación. Al principio la parte coral tenía mucho más peso, pero la fui reduciendo. Me gusta pensar que los personajes secundarios aparecen como destellos y que podrían tener su propia novela, aunque no sea esta. Es una novela de formación que habla de hacerse mayor. Ahora parece casi de ciencia ficción: es una chica muy joven que consigue un trabajo de verano de lo que le gusta. Y también, aunque no es algo consciente, creo que uno de los temas que planean en la novela es el fracaso.

¿Juventud divino tesoro?

Supongo que sí, pero no tanto. La juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo. Las inseguridades se pasan, también la arrogancia y el estar a la defensiva. Pero se pierde energía, impulsividad e inconsciencia. Me interesa mucho la adolescencia, me produce mucha ternura: es el momento en que decides qué persona quieres ser. Creo que se ha mitificado demasiado la juventud como valor en sí mismo y eso ha generado cosas muy contradictorias: por un lado hay que ser joven para tener éxito y, al mismo tiempo, cada vez la juventud dura más.

Las protagonistas de tus libros parece que parten de un mismo lugar. ¿Tienen cosas en común?

Tienen en común, de partida, dos cosas: son protagonistas y narradoras y se parecen bastante a mí. Además, no tienen nombre, porque no quería poner un nombre que no fuera el mío ni que se llamaran como yo. Aunque la protagonista de esta novela es alguien que se parece a la que yo era, pero no a lo que soy ahora.

¿Cómo recibes ser Nuevo Talento Fnac?

Ser Nuevo Talento Fnac me hace mucha ilusión por varios motivos: lo ha sido gente a la que quiero y admiro mucho y que ha sido fundamental en mi vida como Sergio Algora, Daniel Gascón o Cristina Grande. Y luego hay razones más banales y que tienen que ver con mi afrancesamiento: en los libros de francés siempre aparecía la Fnac. Lo asocio a las clases de francés del instituto, que las pasaba escribiendo canciones con una amiga a la que había apodado “La Sueca” porque era rubia y alta. Cuando abrió la de Zaragoza, mi ciudad, fue un gran acontecimiento: trajo más discos, más libros y más películas. Así que es un honor.

Para escribir no puede faltarte…

Cada vez soy menos maniática, pero el café, los cigarrillos y un cuaderno al lado del ordenador son buenos aliados. La escritora Zadie Smith dice que lo mejor para escribir es no tener conexión a internet.

Una referencia literaria.

No puedo elegir solo una, los libros y los escritores te acompañan a lo largo de tu vida y en algunos momentos prefieres la compañía de unos a la de otros. Pero me gustan mucho Valérie Mréjen, Marguerite Duras, A. D. Homes y Natalia Ginzburg. También Philip Roth, Martin Amis o Patrick Modiano. He tenido el inmenso privilegio de pasar gran parte de mi tiempo rodeada de grandes escritores como Félix Romeo, Ignacio Martínez de Pisón o Ismael Grasa.

¿Qué música escuchan los protagonistas de Solo si te mueves?

Desde Leonard Cohen a la canción de ese verano, que si no recuerdo mal era una muy hortera que se llama “Obsesión” pasando por Marisol y no hay que olvidar las propias canciones del parque que hablan de dinosaurios, huesos y esqueletos, que compuso el gran Juanjo Javierre, de Los Mestizos.

¿Alguna recomendación para jóvenes que, como tú, estén intentando abrirse camino en el mundo literario?

La mejor recomendación que puedo hacer es el trabajo: leer, escribir y estar atento a todo. Ver películas, escuchar canciones, ir a exposiciones y tratar de ser feliz. Ser honesto con uno mismo. Y que esto, que parece una estupidez y una obviedad, es absolutamente verdad: la tarea de escribir es algo que nadie puede hacer por nosotros y las novelas, poemas, etc., afortunadamente, solo existen cuando están escritas.

¿Puedes darnos pistas sobre algún proyecto que tengas a la vista?

Tengo bastante avanzada lo que quiero que sea mi próximo libro, que es diferente a lo que he hecho hasta ahora en cuanto al estilo. Y siempre estoy haciendo cosas, más o menos realizables, pensando proyectos, algunos se harán realidad, otros no. Lorena H. Tudela y yo estamos trabajando en la adaptación de uno de mis cuentos a cortometraje. Me gustaría retomar alguno de mis proyectos fotográficos. Y en abril se estrena la película de Jonás Trueba, Los ilusos, de la que, aunque aparezco apenas dos secuencias, me siento parte.

*Entrevista publicada en ClubCultura.

*Una lista de Spotify con las canciones de Solo si te mueves.

*La fotografía de la autora es de María Sánchez y la portada de Clara Melón.

Solo si te mueves, de Aloma Rodríguez

La protagonista de Solo si te mueves estudia Filología Hispánica y se va a trabajar un verano a Dinópolis, un parque temático en Teruel. En su ciudad tiene un novio, al que ella no llama novio, y un profesor de autoescuela que la anima a presentarse al examen de conducir en la última convocatoria de julio. Mientras, trabaja como actriz en los espectáculos de animación rodeada de dinosaurios, esqueletos, trajes de mascota, chicos guapos y actores que desearían estar en un lugar mejor.

Solo si te mueves es una historia de amor y también una novela coral que transcurre entre fiestas, bares de pueblo, charlas en los vestuarios, visitas a karaokes y jornadas intensivas haciendo el mismo espectáculo seis veces al día.

Aloma Rodríguez ha escrito una novela de aprendizaje llena de personajes tiernos y seductores en la que hay sitio para el amor, el humor y el sexo.

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Aloma Rodríguez es licenciada en Filología Hispánica, es traductora de francés y fotógrafa. Ha publicado París tres (Xordica, 2007), Jóvenes y guapos (Xordica, 2010) y Solo si te mueves (Xordica, 2013).

París tres es una pequeña y sorprendente delicia. Un debut tan deslumbrante y libre como sus últimas palabras”.

Juan Marqués

“Eso es lo que me gustó de París tres, y es lo que me entusiasma de Jóvenes y guapos: la capacidad de Aloma Rodríguez para tejer un buen relato con los mimbres del día a día”.

Elena Medel

Escribe habitualmente en Heraldo de Aragón y colabora en la revista Letras Libres.

*La portada es de Clara León.

*La fotografía de la autora es de María Sánchez.

Los castellanos, de Jordi Puntí

Los castellanos es una colección de artículos que van trazando un retrato de la infancia que se desarrolla en un momento en el que se produce una migración castellana hacia Cataluña. Los castellanos llegan al pueblo y tienen sus propios bares, sus cines, van a la piscina por la tarde, van a los colegios públicos; los catalanes van a la pisicina por la mañana, van a colegios concertados y frecuentan otros bares. Los castellanos cuenta cómo poco a poco se van mezclando y cómo se van acercando unos a otros, es decir, cómo se produce la normalización de la convivencia. Es al mismo tiempo el retrato de la España de los setenta, pero no desde el costumbrismo, sino desde la memoria, y es también una reflexión sobre la infancia, Puntí dice “la infancia es una ficción”, y sobre la identidad.

Los castellanos habla de las migraciones internas que se produjeron en España desde el punto de vista de la infancia y las pandillas, un original punto de vista sobre un tema que nunca se había planteado así.

Jordi Puntí (Barcelona, 1967) es uno de los escritores más interesantes del panorama actual español, como ya lo demostró la gran acogida que tuvo su primera novela, Maletas perdidas (Empúries, 2010 / Salamandra, 2010) que obtuvo el Premio Llibreter y el Premio Nacional de la Crítica 2011 de narrativa en catalán. Els castellans  se publicó en 2011 en catalán y Xordica editorial publicará la traducción al castellano. Puntí es autor de dos libros de cuentos, Piel de armadillo (Proa, 1998 / Salamandra, 2001) y Animales tristes (Empúries, 2002 / Salamandra, 2003), libro que Ventura Pons adaptó al cine bajo el nombre de Animals ferits. 

Los castellanos llegará a las librerías el 25 de febrero.

*La foto de Jordi Puntí está tomada de aquí.

David Trueba, una entrevista

Hace unos días, Daniel Heredia entrevistaba a David Trueba en su blog. Habla de libros, de escritores, de librerías, de películas, de fútbol y de la vida.

Entre otras cosas, dice: “Me gusta mucho Nabokov por lo que tiene de invasivo; Flaubert, por lo que tiene de puntilloso; Faulkner, por la naturalidad de sus estructuras; Phillip Roth, por lo que tiene de transparente; Baroja y Balzac, por lo furibundo de su deseo de contar y pensar en voz alta; y Bohumil Hrabal, por la hermosa sencillez.”

Habla de las lecturas: “Creo que las lecturas son algo personal e intransferible, que tienen una edad y un momento y las recomendaciones las tiene que hacer alguien cercano. Creo que para determinados momentos de la vida son importantes desde Stephen King a Jane Austen, en otros Truman Capote o Fitzgerald, Balzac y Flaubert, Dostoievski o Chejov. Es igual, lo importante es que la gente tenga curiosidad, se informe, busque y que llegado el momento de la lectura no le tenga pánico a la dificultad, cuando se supera un esfuerzo el placer es aún mayor.”

Y tiene la generosidad de citar a José Luis Melero: “Conozco a José Luis Melero, un bibliófilo de Zaragoza que ha escrito relatos apasionantes con sus hallazgos y anécdotas en librerías de viejo.”

No se pierdan la entrevista.