Una reseña de Te veo triste, de Fernando Sanmartín

Raquel Espejo publica esta reseña de Te veo triste, de Fernando Sanmartín, en su blog, Síndromes, de La Opinión de Málaga.

portada

Estamos ante una nouvelle con un tema nada complicado, básico en la vida pero difícil en su ataque: la muerte del progenitor y el vacío que deja en su hija, nuestra protagonista, de nombre Marta, a quien le deja una nota escrita para que busque a una persona, una misteriosa mujer.

A través del relato conoceremos y nos reconoceremos en el dolor, en el arrepentimiento por todo lo que no hemos dicho, en la búsqueda interior, en la necesidad de consuelo, y seremos testigos de la distinta perspectiva que la hija tiene del padre y como gracias al investigar en su vida, que por cierto, había sido escritor, cambia la visión del arquetipo paterno, a visualizar un hombre, con sus misterios, sus pasiones, sus amores secretos…y esta nueva percepción le ayuda a estructurar completamente la figura familiar y sentir por él una admiración a nivel personal que ha perdido en el transcurso y desarrollo de su juventud por el propio cariño filial que el padre tenía hacia ella.

En este viaje al interior de la persona y al descubrimiento de su padre, Marta tendrá que realizar viajes, donde de forma paralela ella traspone sus expectativas mezcladas y marcadas con la presencia de la muerte. De formas sutiles, Sanmartín utiliza su lenguaje poético para hacernos llegar descripciones sólidas y exactas, a pesar del parecido con la fragilidad que destila la protagonista. El narrador utiliza de forma habitual el uso de aforismos, con sentencias cortas y precisas, cortantes, casi como una tijera ficticia que te secciona perfectamente el tejido y el trazo, entre un párrafo y otro, por ejemplo, o incluso entre capítulos.

Un asunto a destacable son las menciones específicas y reales de autores actuales como Antón Castro, Daniel Gascón, José Carlos LLop, o sitios especiales como la librería Tropismes de Bruselas, los hoteles y sus descripciones y las ciudades por las que viaja Marta (Varsovia, Dublin y Madrid) destacando de entre todas ellas a Zaragoza, no sólo por ser ciudad natal, sino porque se convierte en un auténtico personaje. Aquí sin duda, el autor, Fernando, juega a caballo ganador y se percibe en cada palabra el amor por su tierra.

Por todo ello, esta novelita es cadenciosa, tranquila, para cerrar heridas abiertas, llena de imágenes, muy entrañable, dulce y amarga a ratos, sin llegar a la ñoñería, con el tiempo en continuo descuento, y con un final abierto a la imaginación del lector que proporciona un beso a la vida a pesar de la muerte. Recomendada especialmente para aquellos que han perdido a alguien recientemente, pero no se equivoquen, no es un libro de autoayuda, es una novela poética que mostrará el camino a aceptar y aceptarse, mejorando relaciones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: