Archivos Mensuales: abril 2013

Solo si te mueves en el blog de La buena vida

En el blog de La buena vida dedican esta reseña a Solo si te mueves, de Aloma Rodríguez.

Nuestra protagonista ha sido contratada para trabajar en el infecto parque temático de Dinópolis. Detestando todos los parques temáticos y de atracciones a los que he ido, solo recuerdo a este entre los que sintiera una necesidad cívica de pedir una hoja de reclamaciones. Un verano encerrados debajo de un peluche gigante de dinosaurio o repitiendo mecánicamente un show ridículo sobre aventuras entre dinosaurios, es lo que les espera a un grupo de jóvenes, y no tan jóvenes, que vivirán acuartelados en pisos compartidos entre el sudor y la compañía forzada. Con la ligereza aparente y el estilo directo que la caracterizan, Aloma escribe un retrato generacional en el que el trabajo temporal es una condición estable, la falta de expectativa un plan de futuro, la amistad, una necesidad y, el amor, la única choza donde refugiarse.

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El salón magenta en las apuestas del día en Zona de Obras

En la estupenda Zona de Obras recomendaban El salón magenta, de Mário de Carvalho, por estas razones:

Carvalho, perseguido en su día por la feroz dictadura portuguesa de Antonio Salazar, es uno de esos personajes leonardinos de la literatura que rinde igualmente en la novela, la dramaturgia, el ensayo o el guión. A su extensa obra, que curiosamente arrancó tarde (publicó su primer volumen de relatos en 1981, a los 37 años de edad) añade ahora El salón magenta, una novela que aborda las reflexiones de un prestigioso director de cine que ha sufrido una experiencia traumática. Miguel Gustavo Dias, recluido en cada de su hermana, hace repaso de su vida amorosa y comprende, en una mirada crítica al camino transitado, que su obra cinematográfica es mediocre. Un recuerdo recurrente salpica estas reflexiones: el salón magenta que sirvió muchas noches de preludio para encuentros sexuales Copn su dueña. En ese contexto, Carvalho explora en clave tragicómica la melancolía de quien asume su historia y busca un ‘restart’.

Los castellanos en Qué Leer

Milo J. Krmpotic escribe esta reseña de Los castellanos, de Jordi Puntí, en exclusiva para la web de Qué Leer, más en la página.

“La infancia es una ficción”, sostiene Jordi Puntí en el epílogo a esta obra. A lo que cabría añadir: una metaficción, también, pues la invención se genera tanto sobre el terreno como desde la distancia cronológica y, por mutable en ambos casos, se acaba traduciendo en un work in progress de posibilidades quizá finitas, pero ciertamente numerosas. Ligado a esa variable doble aparece el tema de la identidad, generada tantas veces en torno a una encrucijada: se comienza a ser donde los otros acaban, por imitación en un eje vertical y por oposición en el horizontal. Circunstancia que, en lo que a Puntí respecta, se traduce en su condición de catalano-manlleuense frente a una inmigración española amontonada en el saco de “los castellanos”. Desde el título mismo, pues, vemos primar esa cualidad dicotómica. Y, no sea cosa de que nos despistemos, el primer capítulo lleva por lema “Descripción del campo de batalla”. Pero, pese a la consiguiente lluvia de pedradas, que nadie se rasgue las vestiduras, porque no hay aquí apología nacionalista de ningún tipo. Sí, por el contrario, con una prosa clara pero sugerente (y desde una inteligencia emocional capaz de escapar al principal enemigo de los recuentos autobiográficos: la nostalgia), damos con un retrato sincero y entrañable, reconocible lo mismo que privado, inclusivo en cuanto invita a la reflexión y el debate desde nuestros propios parámetros y experiencias. Notable propuesta que, por sembrada en lo particular y cosechada en lo universal, merecería una adscripción espiritual a cierto gran nombre del periodismo (y dietarismo) catalanes.

El salón magenta en La librería de Javier

Mário de Carvalho es uno de los autores que más nos gusta y estamos felices de anunciar su nueva novela, El salón magenta, que ya cuenta con algunos fans, y lo recomiendan desde La librería de Javier.

Hace unos meses tuvimos la suerte de poder recrearnos con una novela de muy buena factura y fuerte pulso narrativo escrita por el escritor luso Mário de Carvalho. Su título era “Fantasía para dos coroneles y una piscina”. En dicha novela, y con unos personajes muy simpáticos y excéntricos, se daba cita la imagen actual de nuestro país vecino. Una prosa cuidada retrataba la situación social y económica de Portugal alrededor de la ocurrencia de construir una piscina en un terreno, hecho que creará un enfrentamiento entre los personajes de la obra. Ahora nos sorprende con “El salón magenta”, una nueva novela en la cual los recuerdos y vivencias de un pasado lejano entretejen la vida de un cineasta de cierta fama.

Tras recibir una paliza en un atraco, Miguel Gustavo Dias, un director de cine de cierto prestigio, se recupera en casa de su paciente y protectora hermana. Allí, inmovilizado y dependiente, hace recuento de sus conquistas amorosas mientras repasa su carrera como cineasta, que ahora le parece a todas luces mediocre.
Una imagen le persigue: el salón magenta que durante muchas noches fue preludio de encuentros sexuales con la misteriosa y cruel mujer anfitriona del salón.
El salón magenta es una disección de las relaciones humanas, una tragicomedia protagonizada por personajes melancólicos que asumen con resignación el paso del tiempo y buscan empezar de nuevo.
Mário de Carvalho, uno de nuestros grandes escritores europeos, demuestra una vez más su dominio de la prosa, la ironía y su gran talento para contar historias y analizar el mundo contemporáneo.

Mário de Carvalho (Lisboa, –Portugal–, 1944)
Licenciado en Derecho, fue encarcelado en varias ocasiones por la dictadura militar portuguesa y estuvo exiliado en Francia y Suecia. Regresó a Portugal en 1974.
Novelista, dramaturgo, guionista, autor de una amplia obra literaria, la crítica lo considera uno de los grandes escritores de la literatura portuguesa contemporánea. En España ha publicado las novelas Un dios pasea en la brisa de la tarde (1998) y Fantasía para dos coroneles y una piscina (Xordica, 2011). Su obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán, griego, búlgaro y croata.

Solo si te mueves en La opinión de Málaga

Guillermo Busutil escribe esta reseña de Solo si te mueves, de Aloma Rodríguez.

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Una entrevista con Aloma Rodríguez

 

Rafa Rodríguez Gimeno entrevista a Aloma Rodríguez en la revista Verlanga.

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Teruel existe. Y como en todas las ciudades hay jóvenes con ganas de enamorarse, practicar sexo, emborracharse, leer, soñar con otras vidas y cantar “La vida sigue igual” en un karaoke. “Solo si te mueves” (Xordica Editorial) de Aloma Rodríguez habla de ello y de muchas otras cosas más. Cuenta el verano, trabajando en Dinópolis, de una estudiante de Filología Hispánica que quiere (o quiso) ser actriz y sus relaciones con su novio, sus compañeros de trabajo, su familia y los distintos disfraces que tendrá que enfundarse. La novela es como una de esas canciones de tres minutos a las que resulta imposible desengancharse: rápida, pasional y adictiva. Aloma la presenta, este viernes, en el Fnac de Valencia.

 

Empecemos por el final, por el capítulo de agradecimeintos. Allí coinciden dos nombres a los que admiramos mucho en Verlanga y que ya no están: Sergio Algora y Félix Romeo. ¿Qué importancia tuvieron ambos en tu novela?
(Aloma) Sergio Algora y Félix Romeo son dos personas fundamentales en mi vida. Trabajé en el bar de Sergio, el Bacharach, en Zaragoza, durante un año y medio, hasta su muerte, y aprendí mucho de él: de su manera de ver el mundo, de disfrutar de la vida. Presentó mi primer libro, París tres (Xordica, 2007) junto a Ismael Grasa, y en la presentación dijo que en realidad lo que todos los lectores estaban deseando leer era “Dinópolis dos, la precuela”, que es un poco lo que es esta novela.

Félix Romeo ha estado en mi vida desde siempre, prácticamente. Su aliento, su ánimo y su generosidad me han marcado, también su exigencia consigo mismo. Su aportación concreta a esta novela fue el título: él me sugirió que utilizara algún verso de las canciones que cantábamos en los espectáculos de Dinópolis, que escribió Juanjo Javierre, de Los Mestizos, y elegimos “solo si te mueves”. Además, poco antes de morir leyó el manuscrito y me dio algunos consejos generales sobre la novela que espero haber aplicado.

“Solo si te mueves” recrea una estancia laboral tuya en Dinópolis. Cuándo estabas trabajando allí, ¿eras consciente del material que estabas acumulando, en tu interior, para una novela futura? 
Creo que no, normalmente cuando las cosas te pasan, no eres del todo consciente de la importancia que tendrán para ti. Creo que estaba más preocupada por no quedarme dormida, saber llegar a Dinópolis, hacerme la comida y no caerme en los espectáculos que en cualquier otra cosa. Además, cuando estuve trabajando allí, no sabía que era escritora. Pero siempre me he fijado mucho en las cosas, aunque solo fuera para poder contarlas a mis amigos y mi familia.

¿Cuándo descubriste que detrás de aquella experiencia había una historia que contar?
Poco antes de publicar París tres, que escribí sin ser consciente de que me estaba convirtiendo en escritora, empecé a pensar en esta novela. Me puse a escribir y hay una primera versión en tercera persona y mucho más coral. En medio, casi para desatascarme, escribí un libro de cuentos que de alguna manera me acercaba al universo de Dinópolis: muchos de los cuentos hablan de trabajos precarios y de teatro amateur. Lo que me interesaba era contar ese mundo particular y frágil de los actores en un entorno atípico, el parque temático, en el que parece que el tiempo está detenido, y una historia de amor en diferido, porque el chico no está.

“Solo si te mueves” es una novela de aprendizaje en la que no falta de nada: amor, sexo, alcohol, dudas, … aunque, curiosamente, no es tu primer libro.
En realidad, creo que los tres libros son libros de aprendizaje. Me gustan mucho las novelas de aprendizaje, y es un género en el que me siento cómoda y que más o menos conozco: siempre estoy aprendiendo. Me gusta hablar de los primeros trabajos y las primeras veces y también de lo que cuesta decidir cómo queremos ser. Una de las razones por las que escribo es para tratar de entender el mundo y a mí misma un poco mejor, también para contar la vida, y en la vida hay amor, sexo, alcohol y dudas. Sobre todo, lo último.

¿Y qué relación guarda con tus dos libros anteriores?
Si tuviera que ponerlas en orden cronológico, Solo si te mueves sería la primera, después París tres y por último, Jóvenes y guapos (menos el primer cuento, que iría en primer lugar). Los tres libros comparten una protagonista, que es también la narradora y Barreiros, el personaje masculino, aparece en París tres. Comparten, además, un tono, un sentido del humor y un estilo similar: los tres están narrados en presente y en primera persona. Aunque son independientes, con esta novela tengo la sensación de cerrar un ciclo, tal vez el ciclo del aprendizaje. Creo que no hay que permanecer demasiado tiempo en posiciones cómodas para no apoltronarse.

El humor está muy presente en la novela, ¿trabajaste intencionadamente o la propia historia te pidió ese tono?
El humor es muy importante para mí y creo que es el prisma a través del que miro todo. Si no tuviera sentido del humor y no tratara de entender la vida desde ese prisma, habría cosas que no habría podido asumir. Por otro lado, siempre he pensado en esa novela como una comedia (Miguel Mena la llamó “comedia romántica paleontológica”). Creo que desde el humor se puede hablar de muchas cosas y no me gusta nada la solemnidad. Las personas más inteligentes que conozco tienen un gran sentido del humor y yo trato de cultivarlo cada día.

 

Una de las cosas que más destacan en “Solo si te mueves” es su galería de personajes y lo bien desarrollados que están. Nunca llegas a echar de menos a ninguno porque el que aparece en ese momento es igual de interesante. ¿Te llevó mucho tiempo definirlos?
Sí, la mayor parte del trabajo de esta novela han sido los personajes. En las primeras versiones había muchos más y tenían más protagonismo. Pero quise reducir su presencia, que aparecieran casi como fogonazos, y que se tuviera la sensación de que los podríamos seguir, pero se ha decidido no hacerlo. Quería que cayeran bien sin ser necesariamente buenos o perfectos, que fueran humanos. En el fondo, la narradora es más observadora que exhibicionista, por eso mira a los demás más que a sí misma. Y mucho de lo que sabemos de ella, lo sabemos la relación que tiene con los demás: por oposición a los otros o por identificación. Creo que los tres grandes personajes de la novela son Barrreiros, Adrián y Julia. Aunque les tengo mucho cariño a todos.

Otro de los logros de la novela es como en unos entornos como Dinópolis o Teruel consigues un aire tan urbano sin que chirríe, pudiendo trasladarse lo que ocurre a una ciudad más cosmopolita como Nueva York o Londres.
Esa es una de las cosas que aprendí de Félix Romeo y de Sergio Algora: se puede ser moderno y cosmopolita desde Zaragoza, Teruel o donde sea. Y se pueden hacer buenos libros que sucedan en cualquier parte y hablar de cosas universales. En ese “desacomplejamiento” han sido fundamentales escritores como José María Conget o Igancio Martínez de Pisón, que han sido espoleta para que otros escritores como Eva Puyó, Rodolfo Notivol, etc. escribieran libros zaragozanos y universales. Me preocupaba mucho el tratamiento del espacio, de la disposición de la ciudad y el interior del parque. Al principio, cuando contaba que pasaba en Teruel, había una reacción que era mezcla entre rechazo y sorpresa. Es una de las cosas que llama la atención  de los lectores y, sin embargo, Teruel es una ciudad bastante literaria.

El libro tiene un aire muy cinematográfico, tanto en estructura, tramas, personajes,… ¿Crees que se puede percibir la influencia de alguna película concreta en él?
El libro está lleno de citas, a veces encubiertas, a veces declaradas, de películas. Aparece La princesa prometidaIndiana JonesParque Jurásico… Mientras estaba trabajando en esta novela, apareció Adventureland, una película que me encanta y que sucede en un verano en un parque de atracciones. La novela comparte muchas cosas con la película: la sensación de campamento, estar en un sitio en el que no quieres estar, la relación con los compañeros, etc. También pensaba en Cuento de verano de Éric Rohmer, una de mis películas favoritas, que cuenta una historia de amor fallido. Y pensaba en las películas de Sofia Coppola.

Una vez terminada de leer, poder ver este vídeo es todo un detalle y un regalo para los lectores. ¿Qué es en realidad? ¿Cuál era la intención al grabarlo?
Es una pieza sin pretensiones que hice con ayuda de grandes amigos: Lorena Hernández Tudela y Eduardo García Castro y con los sabios consejos de Jonás Trueba. La idea me surgió después de ver el maravilloso corto A story for the Moddlins, de Segio Oksman. Es una cosa muy sencilla: grabé las fotos reales de mi paso por Dinópolis con fragmentos de la novela en los que se habla de unas fotos que se hacen de recuerdo. En general, la descripción que da el texto no coincide con lo que hay en la foto. Es una manera sutil de explicar la diferencia entre la ficción y la realidad. Me alegro de que te haya gustado.

(seguir leyendo)

Mariano Gistaín escribe de Solo si te mueves

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“Solo si te mueves”: El primer trabajo, el carné de conducir y el amor

Ha nacido un héroe: Barreiros.

Y la escritora Aloma Rodríguez se consagra con una novela de juventud y amor.

Ya había publicado ”París tres” (2007) y “Jóvenes y guapos” (2010). Ahora ha sacado  la novela “Solo si te mueves”. Los tres en Xordica. Y es nuevo talento de FNAC.

“Sólo si te mueves”, es la historia de un verano en el que la protagonista desempeña su primer trabajo, se examina del carné de conducir y decide si quiere tener novio.

El aspirante a novio es Barreiros. Es el protagonista, el motor de la acción y el hallazgo de esta novela deslumbrante. Es un hombre cabal, que le confiesa su amor, que siempre está cuando ella lo necesita. La chica se va a Dinópolis a trabajar. A Teruel. Y no tiene muy claro si su amante es su novio.

Barreiros sale poco porque vive en Zaragoza y Teruel está siempre lejos. Lejos y lleno de tentaciones. Barreiros tiene coche. Los pretendientes de la chica lo llaman “macarra”, pero se entiende que quieren decir “irresistible”.

Barreiros puede presentarse en cualquier momento. Teruel lo sabe. Dinópolis lo sabe.

El trabajo ya se sabe que ahora no significa nada, y esta novela deshuesada es nihilista laboral: Dinópolis, como todos los trabajos, es un no lugar, una interinidad en el nuevo gran paro del mundo.

Un no lugar en otro no lugar. Como el desierto de los Tártaros. El sitio ideal, casi metafísico, para que se vean las personas, las almas flotando en Teruel. Las almas al aire.

El carné de conducir es la segunda línea de suspense. La ceremonia iniciática, ese día inolvidable.

Y el amor. El chico que tiene coche y puede presentarse en cualquier momento.

Aunque sale poco -o quizá por eso- Barreiros es el protagonista, el héroe y la vida.

Ya se ha agotado la primera edición. Ya se oyen las prensas girar.

Aloma Rodríguez en el blog ¡A los libros!

Daniel Heredia escribe en su blog ¡A los libros! sobre diez escritores que merecen llegar a más público e incluye entre ellos a Aloma Rodríguez. Esto es lo que escribe:

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Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983) ha publicado las novelas París tres y Solo si te mueves, y el libro de relatos Jóvenes y guapos (los tres en Xordica), en los que retrata con maestría a una generación con más desencantos y sinsabores que hadas y príncipes azules. Sus historias de aprendizaje son frescas, adictivas, bien construidas, con frases cortas y sin artificios, narrando tramas sencillas que atrapan desde el principio. Es una autora que escribe sobre mujeres y hombres de nuestro tiempo y de las cosas que nos rodean, como el trabajo, la amistad, el amor o el sexo, donde nos identifica a través de una portentosa recreación de la realidad. Web.

Xordica en Andalán

En Andalán hablan de Los castellanos, de Jordi Puntí, y de Solo si te mueves, de Aloma Rodríguez.

Xordica ha consagrado en su sólo aparente minimalismo el buen olfato, el buen hacer. Y en esa línea ha publicado una nueva novela de Aloma Rodríguez, “Solo si te mueves”, que confirma su excelente visión y transmisión de la realidad en circunstancias infrecuentes. Es el caso, fuertemente autobiográfico aunque no falto de imaginación, de la protagonista, que trabaja un verano en Dinópolis, en Teruel, y diseca a la perfección el mundo de los allí contratados para diversas tareas turísticas y de entretenimiento del ocio ajeno, mientras su mundo se tambalea, replantea, muestra. Teruel tiene así, con este libro, un emblema de modernidad, un referente.

Aloma-Rodríguez

Otro buen regalo de Chusé Raül Usón: “Los castellanos”, de Jordi Puntí, un libro (de nuevo las apariencias, sencilla y casi tópica, pero genial) que muestra, en un caleidoscopio de relatos sobre las afueras de una ciudad residencial del entorno de Barcelona, en las que conviven, sólo retóricamente enfrentados, catalanes pobres y pobres emigrantes. La nostalgia y ternura con que son descritas esas comunidades a través de las bandas de chicos, el mundo de los bares y tiendas, los domingos, las costumbres, refleja una realidad llena de claves, que perdurará cuando acercándose al centro urbano principal, pasadas dos o tres décadas, se mire hacia lo que pudo parecer guerra y era juego, desprecio y era admiración, unos y otros.

Los-castellanos