Javier Goñi recomienda Por qué escribo

Hace unos días, Javier Goñi recomendaba Por qué escribo y contaba el descubrimiento de Maeve Brennan. Aquí os dejamos una parte del artículo:

Desolación del duelo

Déjenme que les diga que les quería hablar de una vieja dama irlandesa, Maeve Brennan, autora de una estupenda colección de relatos dublineses y de una no menos espectacular colección de crónicas neoyorkinas, y les hablaré de su traductora, Isabel Núñez, que hace un año no salió de la última entrada al quirófano, y también les hablaré de Félix Romeo, ese inmenso escritor aragonés, a quien todos querían, y al que le estalló el corazón una mañana de viernes de este mes de octubre, de hace dos años. Oficio de difuntos. Desolación del duelo. Tañido de campanas. Evocación.

Recibí hace unos días un libro póstumo –otro– de Félix RomeoPor qué escribo (Xordica), y que yo comienzo a leer cambiándole el título, Por qué escribí, en el que esa pareja de amigos suyos, Ismael Grasa Eva Puyó, ha reunido un centón de escritos suyos, quizás los más personales, los más autobiográficos, donde está más desmenuzado su yo literario, sus afanes y alegrías, sus descubrimientos, sus querencias, sus gustos, sus preferencias –siempre se escribe de encargo en los papeles, en los diarios, en los blogs, pero siempre acabas dejando una baba de caracol con sustancia autobiográfica–. Un libro muy hermoso, que es como una maleta desvencijada de esas que a veces desparraman su contenido al caer en mitad de la pista de un aeropuerto, que te habla, texto a texto, encargo a encargo, de su autor, lo perfila; un libro muy hermoso, éste, que se acaba con un artículo póstumo, que se publicó el mismo 7 de octubre de 2011, esa misma madrugada, cuando se le rompió el corazón en Madrid, había venido unos días antes a celebrar –una palabra que le acompañaba, que le cuadraba– los diez años de la revista Letras Libres, dos palabras, letras, libres, que le iban, y mucho. Fue un artículo para el periódico de su pueblo,Heraldo de Aragón, a favor de la diversión –celebrar, letras, libres, diversión, pues eso–, pero huyendo de las fiestas del Pilar, en su caso, que no le gustaban, por sus razones, y fue un artículo que acababa con unos versos de Lorca, “pero nadie querrá mirar tus ojos/ porque te has muerto para siempre”. El propio Félix se tapa un ojo con su mano, en la portada de este hermoso y emotivo libro, tan amarillo, como aquel otro Amarillo, tan hermos(ísim)o donde se asomaba, sin reconstruirla, a la muerte violenta –ese salirse del paisaje de la vida tirándose por una ventana– de su amigo Chusé Izuel, a causa de una decepción amorosa, o no solo. Pues eso.

Todos los que conocimos a Félix Romeo –mucho, algo: a todos enviaba besos, a todos quería, por todos, por todo se interesaba– tenemos algo, mucho que contar. Que venga al caso, ahora, una: un encuentro demorado por unas cervezas a la salida de la Cuesta de Moyano, cada uno con su hatillo de libros rapiñados bajo el brazo. Intercambiamos lecturas, compartimos entusiasmos. Me hubiera gustado saber, Félix, si conocías, o te hubiera gustado, Maeve Brennan. Me dijo Félix, aquella vez, tantos años ya de aquello, la espuma de la cerveza marcando el límite de nuestro gusto oral por libros recién leídos, o descubiertos, entonces, que cuando se lee mucho, a todas horas, con esa disposición, siempre, todas las semanas, aspeaba los brazos como molinos de viento, te encontrabas tu pepita de oro, tu gema. Este verano me ha ocurrido con Maeve Brennan.

(seguir leyendo)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: