Archivo de la categoría: ESCRITORES Y ESCRITURAS

Escritores y escrituras en La estación azul

Jesús Marchamalo charló con José Luis Melero para el programa en el que colabora, La estación azul, un programa estupendo en el que, entre otras cosas, se habla de libros.

Pincha aquí para escucharlo.

David Trueba, una entrevista

Hace unos días, Daniel Heredia entrevistaba a David Trueba en su blog. Habla de libros, de escritores, de librerías, de películas, de fútbol y de la vida.

Entre otras cosas, dice: “Me gusta mucho Nabokov por lo que tiene de invasivo; Flaubert, por lo que tiene de puntilloso; Faulkner, por la naturalidad de sus estructuras; Phillip Roth, por lo que tiene de transparente; Baroja y Balzac, por lo furibundo de su deseo de contar y pensar en voz alta; y Bohumil Hrabal, por la hermosa sencillez.”

Habla de las lecturas: “Creo que las lecturas son algo personal e intransferible, que tienen una edad y un momento y las recomendaciones las tiene que hacer alguien cercano. Creo que para determinados momentos de la vida son importantes desde Stephen King a Jane Austen, en otros Truman Capote o Fitzgerald, Balzac y Flaubert, Dostoievski o Chejov. Es igual, lo importante es que la gente tenga curiosidad, se informe, busque y que llegado el momento de la lectura no le tenga pánico a la dificultad, cuando se supera un esfuerzo el placer es aún mayor.”

Y tiene la generosidad de citar a José Luis Melero: “Conozco a José Luis Melero, un bibliófilo de Zaragoza que ha escrito relatos apasionantes con sus hallazgos y anécdotas en librerías de viejo.”

No se pierdan la entrevista.

Escritores y escrituras, un libro para bibliófilos

Daniel Heredia elabora una lista diez de libros sobre libros en su blog y recomienda Escritores y escrituras, de José Luis Melero.

Dice del libro:

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Escritores y escrituras, de José Luis Melero. Los lectores de este autor aragonés estamos de enhorabuena porque su último libro de artículos bibliófilos/literarios (119 piezas breves en total) es un Melero en estado puro. Esta continuación del fantástico La vida de los librosnos volverá a hacer disfrutar porque sus textos nunca se cierran en sí mismos, siempre abren puertas a otros libros, a otros autores. Hace años que guardo con aprecio de coleccionista fanático esas fantásticas memorias suyas tituladas Leer para contarlo. Las reflexiones de todos sus trabajos son certeras, jugosas, divertidas, estimulantes. Una gozada. (Xordica, 15,95 €)

 

Escritores y escrituras, una lectura.

Álvaro Valverde escribía de Escritores y escrituras, de José Luis Melero, en su blog.

Volutas de lector

Llevo años siguiéndole la pista a José Luis Melero, pero sólo ahora puedo decir que he leído un libro suyo, Escritores y escrituras. Lo ha editadoXordica. Reúne ciento diecinueve artículos publicados en el suplemento Artes & Letras de Heraldo de Aragónentre 2009 y 2012 y está dedicado a la memoria de uno de sus mejores amigos, Félix Romeo, al que tanto seguimos echando de menos, ahora que se cumple el primer aniversario de su intempestiva muerte.
De amistad y de lealtades, por cierto, tiene mucho este libro. Al citado Romeo, sí, pero también a Ignacio M. de Pisón (que vive en Barcelona pero que vuelve cada poco a su ciudad natal), Ismael Grasa, Fernando Sanmartín, Luis Alegre, etc.; es decir, a algunos de los más esclarecidos representantes de la intelectualidad aragonesa, un puñado de escritores a los que da gusto leer y por los que uno siente un respeto absoluto. Por aquello de la provincia, sobre todo, ese mundo periférico tan devaluado que, como aquí se ve, da para mucho. En efecto, de “mis pasiones aragonesas” hay no poco en Escritores y escrituras pero el marbete de “autor local” no limita, todo lo contrario, los acercamientos de Melero al mundo, a su mundo, que a fuerza de particular es ancho y ajeno. Aragonesa es la jota y quien la cantó acaso como nadie, José Oto, como aragoneses son los numerosos autores (en especial los desconocidos u olvidados) y las abundantes obras (novelas, crónicas, libros de poesía, memorias…) de los que da buena cuenta el bibliófilo zaragozano. Esa condición, supongo, se antepone a cualquier otra; por ejemplo, la de aficionado al fútbol (del Zaragoza, por supuesto) o la de coleccionista de objetos raros y curiosos con veleidades fetichistas. Un bibliófilo, conviene decirlo, de los siguen prefiriendo una buena novela o un buen ensayo al catálogo de una librería de viejo, por tentador que resulte. Un bibliófilo que lee, cosa rara. Alguien que reconoce lo mucho que valora el humor, de ahí que las anécdotas, las curiosidades, los apuntes y todo cuanto cuenta estén impregnado de ese sentido propio gente inteligente y poco o nada solemne. Así cuando se refiere a las “santas, pacientes y resignadas” mujeres de los bibliófilos (en el hilarante “De compras”), a los cleptómanos, a los propios bibliófilos o a tantos y tantos personajes, vivos y muertos, de los muchos que pueblan las páginas de este libro: los Labordeta (Miguel y José Antonio, al que dedica un artículo memorable por culpa, ay, de su fallecimiento), Luys Santa Marina, José María Hinojosa, Urbano Lugrís, Luciano Gracia, Chaves Nogales, el pesado de Cañabate (“Coño, vete”, le decían los amigos cuando llegaba a la tertulia del café), Teresa Wilms, José Manuel Castañón, Jesús Moncada, Ciro Bayo (que viajó a Yuste con los Baroja), etc. Una sombra tutelar, se podría decir, es la de su admirado Andrés Trapiello (con su inseparable Bonet, bibliófilos de pro), lo que no le impide trazar sendos retratos (elogiosos) de Gimferrer y de Tàpies. Aparece, cómo no, nuestro Bartolomé Gallardo (y de rebote Rodríguez Moñino), algo que me lleva a pensar la insalvable diferencia entre la manera de proceder, y de escribir, de este sabio erudito y la que gastan los de por aquí, tropa diz que informada, pero carentes de la gracia y el estilo de quienes hablan con pasmosa y honda naturalidad de los libros sin más rebozos que los del rigor y el entusiasmo. Por eso me he acordado de Fernando Pérez al leer muchos pasajes de la obra, como cuando se menciona a Azorín y la presencia de Aragón en su obra (o en su vida, no en vano se casó con una maña).
Letraherido confeso -a falta de sueños cumplidos, leamos-, Melero declara que siempre lo ha hecho “con un lapicero en la mano”. Se nota a la legua. Lo mismo que se aprecia lo buen conversador que será. A uno, al menos, le gustaría seguir escuchando, más allá de los límites de estas entretenidas cuartillas, todo lo que podría seguir relatando de esa panda de escritores en las afueras del canon que, sin embargo, tantas lecciones de literatura nos pueden dar. Eso era hasta hace poco Chaves Nogales, sin ir más lejos, y ahora…
Alude Melero, en fin, a “este expositor o vitrina de rarezas bibliográficas”, de “volutas de lector”, y no puede uno por menos que mirar para otro lado, como si no se estuviera refiriendo a estas prosas amenas que uno lee tan sustanciosas y vivas.

Octavio Gómez Milián sobre Escritores y escrituras, de José Luis Melero

Octavio Gómez Milián es escritor de poesía y relato, es agitador cultural, lidera un grupo de spoken word, Experimentos in da notte, y no para de inventar proyectos. Además, tiene una columna en Heraldo de Aragón, donde tuvo la amabilidad de escribir de la presentación de Escritores y escrituras de José Luis Melero. La copiamos de su blog, que podéis consultar aquí.

Los libros de Melero

El lunes estuve en el Teatro Principal acompañando –en la distancia porque el hall del teatro estaba absolutamente lleno-, a Pepe Melero en la presentación de su libro Escritores y escrituras, la segunda parte de las columnas que el bibliófilo aragonés ha ido publicando semanalmente en las páginas del suplemento Artes&Letras. Me gusta ir a las presentaciones en el Teatro Principal porque tengo la sensación de respirar un aire antiguo, puramente zaragozano. Rafa Campos, su director, ha devuelto ese espacio a los aragoneses, con toda su solera y también con su cercana tradición. Jose Luis Melero –Pepe, para los amigos- me hace creer en Aragón, en su Aragón y en el mío, en nuestro Aragón sencillo e ilusionante, cerril cuando es necesario, que hace del contraste su identidad. Ese mismo Aragón que amaba Félix Romeo, al que todos recordamos la otra tarde y yo, que estaba al lado del escritor Daniel Gascón me acerqué un poco a él para tratar de estrechar el gran hueco que Félix había dejado). Me crucé con el señor Ramón Acín y le conté cómo la distancia del amor en esta región va de Monreal del Campo a Tamarite de Litera y él rió, como rió Ismael Grasa hablándome de un Andy Warhol caspolino mientras el rockero Rodolfo Notivol apuraba una cerveza. Hablé de adolescentes y del final de la inocencia con ese afable dandy zaragozano que es David Mayor. Los dos con los dedos manchados de tiza, antiguos punk-rockers enamorados siempre en busca de la canción perfecta. Volví a casa despacio, olvidando por un momento la crueldad de estos tiempos interinos de desazón generalizada. Hablo de memoria emocional, de los tesoros mínimos que nos da la vida, de la rutina como sustento. Hay cosas que merece la pena conservar, por las que uno debe luchar. Quizá debiera cambiar el título de esta columna. Me gusta más “Los amigos de Melero”.
Columna aparecida en el Heraldo de Aragón del jueves 15 de noviembre de 2012

Una entrevista a José Luis Melero

Antón Castro firma esta entrevista con José Luis Melero en Heraldo.

Nuevo libro de José Luis Melero

José Luis Melero es un gran bibliófilo. Le gustan los escritores y lo que escriben, si son un poquito raros, mejor.

Desde hace alguno años escribe en “Artes&Letras” sobre escritores y sus pasiones.

Esta tarde, en el Teatro Principal, Luis Alegre e Ignacio Martínez de Pisón acompañarán a José Luis Melero en la presentación de Escritores y escrituras, algo así como una continuación de La vida de los libros, también publicado en Xordica.

Será un placer veros.

*La foto de José Luis Melero es de Rogelio Allepuz y la portada es un dibujo de Jorge Gay.