Archivo de la categoría: TRESCIENTOS DÍAS DE SOL

Ismael Grasa entre los mejores cuentistas

Emilio Ruiz Mateo, autor de Estandarte, crítico en Numerocero.es y colaborador de Eñe, elige los cinco mejores cuentos de los últimos cinco años, entre los que está “Trescientos días de sol”, de Ismael Grasa, que da título al libro de cuentos de Ismael Grasa que reeditamos en 2011.

Esto es lo que dice:

Trescientos días de sol, de Ismael Grasa

Porque hay escritores a los que les preocupa más la sensación que producen en el lector que la historia, y eso Ismael Grasa lo hace como nadie. La perplejidad vital del protagonista queda plasmada en esa claustrofobia latente que le provoca su vivienda, un espacio inteligente y 100% respetuoso con la naturaleza. Los terrores de la burbuja inmobiliaria también tienen consecuencias en lo más íntimo de nuestras vidas.

(Trescientos días de sol, Xordica, 2007).

Para leer el artículo completo, pincha aquí.

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Hoy programa Ismael Grasa

Ismael Grasa, autor de La flecha en el aire (Debate, 2011) y de Trescientos días de sol (Xordica, 2006), volumen de relatos por el que obtuvo el Premio Ojo Crítico en 2007, es el invitado de Hoy programa, de Radio 3.

Trescientos días de sol en numerocero.es

Emilio Ruiz Mateo reseña Trescientos días de sol de Ismael Grasa en numerocero.es:

En España se editan más de 70.000 títulos al año. Casi 200 libros al día. Lo reconozco: es un dato que puede llegar a obsesionar. Cierto  es que entre esos miles de nuevos libros que ven la luz día a día se incluyen las reediciones de títulos ya existentes, pero… ¿no es una auténtica locura en un país en el que, según los datos oficiales de la Federación de Gremios de Editores en 2010, los españoles mayores de 14 años leen una media de nueve libros al año? Entre esos nueve libros se incluyen los leídos por motivos de estudio o trabajo y, claro está, los que la gente exagera para quedar bien cuando le preguntan…

Lo anterior no es más que una manera de reducir la tristeza que provoca el hecho de que libros como ‘Trescientos días de sol’, de Ismael Grasa, pasen desapercibidos para una gran masa de lectores que, seguro, disfrutarían con él. Todos aquellos que aprecian los buenos relatos, la sugerencia y la prosa cuidada. Sinteticemos la fórmula: escritor desconocido para el gran público + editorial pequeña + autor no residente en Madrid o Barcelona + libro de relatos, y tendremos como resultado que ‘Trescientos días de sol’ protagonice hoy Lost&Found (esta sección de Numerocero creada para rescatar tesoros que en su momento pasaron sin pena ni gloria ) y no las páginas y reseñas que por justicia le habrían correspondido.


‘Trescientos días de sol’ son doce cuentos que exponen pequeñas historias protagonizadas por personajes comunes que, en un momento dado, se enfrentan al precipicio, al salto que media entre la moral y el delito, sea este tan insignificante como un pequeño hurto o tan despreciable como la pederastia. Nos engaña Grasa con las profesiones de sus personajes, que podrían dibujar un mapa social de la España de hoy (compra-venta de coches, repartidores de bebidas, técnicos de mantenimiento, oficinistas del INEM, animadores infantiles): detrás de toda esa normalidad se esconden grietas y rupturas en el pacto social.

¿Será que podemos calificar a Ismael Grasa como un escritor costumbrista? ¿Social? ¿Realista? Cierto, pero esto podría dejar de lado la mayor cualidad que en este aragonés destaca por encima de todas: su destreza a la hora de crear sensaciones. En el relato que da nombre al libro encontramos un asunto de corrupción urbanística (la crisis salta de los periódicos a la narrativa, como no podía ser de otro modo), un problema de pareja y un posible adulterio, pero uniendo todo ello y dominando la lectura reina una sensación asfixiante: la que sufre su protagonista viviendo en una casa 100% ecológica, pura ingeniería, controlada en cada detalle y capaz de detectar cualquier anomalía, que al momento es solucionada por una máquina. Probablemente al cabo de unos días hayamos olvidado la historia de David, pero no su angustia diaria, la que produce vivir en una prisión 100% domótica, y que Grasa ha conseguido contagiarnos con su prosa limpia y en apariencia inocua.

Los personajes de este libro no buscan la excelencia, ni cambiar el mundo, pero sospechan que en lo extraño, en lo que se sale de la grisura diaria, se esconde la verdad. Es por eso que en medio de un banquete nupcial, encerrado en un restaurante creado para simular la felicidad (“Éramos el relevo de ese salón de bodas, un sitio donde nunca paraban de destellar los flashes entre personas corrientes como nosotros, un raro glamour sin estrellas, por así decirlo”), el narrador de ‘Un robo’ siente que solo ese ladrón que la policía apoda Hulk, y que se ha llevado su cámara de fotos reventando la puerta del coche, es real, que todo lo demás que le rodea no deja de ser una pantomima.

Nos pueden contar con minuciosidad las razones por las que una pareja acaba fracasando, los sucesos que llevaron a la ruptura, pero argumentos y situaciones tienen poco que hacer frente a esos maravillosos detalles que solo un gran observador es capaz de elegir. La vergüenza que el narrador del relato ‘Servilletas en la piscina’ siente al pensar que sus vecinos de toalla vean las servilletas de tela que su novia lleva para almorzar en la piscina o la grima que le produce ver cómo prepara cada noche la ropa que se pondrá al día siguiente (“Siempre que he hecho el amor con ella he sabido con qué se iba a vestir por la mañana”) cuentan mejor un fracaso sentimental que todas las explicaciones. Y el libro está plagado de detalles tan acertados como este.

‘Trescientos días de sol’ viene arropado por dos buenos padrinos: la editorial zaragozana Xordica, uno de esos faros que alumbran las mesas de novedades con el buen ojo de la periferia editorial, y el Premio Ojo Crítico de Narrativa, cuyos últimos ganadores (Isaac Rosa, Pablo Gutiérrez, Julián Rodríguez, Alberto Olmos…) hablan del buen gusto de sus responsables. Entre esos 70.000 títulos que se editan al año en España, siempre hay que rescatar lo que publique Ismael Grasa.

Crónica de la presentación de El testamento de amor de Patricio Julve

Antón Castro reabre ‘El testamento de amor de Patricio Julve’

Fotografía de José Miguel Marco

El escritor y periodista publica en Xordica una nueva edición de su libro de relatos inspirado en el personaje de Patricio Julve, un fotógrafo que transita por los claroscuros de la realidad y la fantasía en el Maestrazgo turolense.

Antón Castro es un escritor y periodista infatigable que también ejerce como ser imposible, ciclista escapado, apasionado entrenador de fútbol, corredor de fondo, fotógrafo de sirenas… Afirma que no es nadie si no está rodeado de palabras. Ni de amigos, a juzgar por el lleno que registró ayer la sala Pilar Sinués del Paraninfo, donde se presentó su último libro ‘El testamento de amor de Patricio Julve’. La obra es un conjunto de relatos vertebrados por el fotógrafo Patricio Julve, un personaje compuesto de realidad y ficción.

En el acto intervinieron como ‘albaceas’ literarios Concha Lomba, vicerrectora de Proyección Cultural y Social; el escritor y periodista de HERALDO, José Javier Rueda; la poeta e investigadora, Almudena Vidorreta, y el editor Chusé Raúl Usón.

Concha Lomba comenzó recordando que “Antón es una figura esencial de la cultura en Aragón; un creador de opinión que aboga por construir cultura”. La vicerrectora subrayo el valor de esta postura y bromeó diciendo que “lo único que no comparto con él es la pasión por el fútbol”.

El editor y escritor Chusé Raúl Usón agradeció emocionado esta nueva edición de ‘El testamento de amor de Patricio Julve’ en Xordica y exhortó a los asistentes a brindar por la amistad. Los aplausos rompieron el silencio.

Almudena Vidorreta anticipó las calves del libro y profundizó en su estructura, señalando que el autor responde al lector con toda una poética, un texto en el que “las descripciones tienen el mismo valor que las acciones. El fuego es un elemento presente, al igual que el sexo”. Vidorreta concluyó aludiendo a un libro anterior de Castro: ‘Fotografías veladas’: “Aquí las fotografías son nítidas. El escenario del Maestrazgo es como un Macondo”.

La intervención de José Javier Rueda fue verdaderamente divertida. El periodista bromeó al contar cómo en el momento en que Antón le pidió que presentara su libro le contestó: “Piénsalo bien. Pero nada, no me llamó y he tenido que venir”. Rueda prosiguió explicando que seguía sin entender como él, una persona desconocida, podía hablar de un referente nacional de la cultura en Aragón. Respecto a la obra del autor expresó que “a la mesa de un periodista llega de todo, por eso fue una alegría dar con la obra de Antón, donde el amor es la clave de un libro muy poético, que recuerda mucho a Bécquer”.

Antón Castro cerró el acto agradeciendo las palabras de sus presentadores y añadió que “también hay mucho periodismo en el libro. El autor gallego aragonés desveló que se sirve mucho del mundo familiar para construir relatos y afirmó que “las historias más inverosímiles me las ha dado la realidad”.

A la presentación acudieron los escritores Ismael Grassa, José Luis Melero, María Pilar Clau y Mariano Gistaín, Irene Vallejo, José Luis Corral, Emilio Gastón, Santiago Gascón, Adolfo Notívol, David Mayor, Eva Hinojosa, Cristina Grande y Miguel Mena, así como diversos representantes del mundo de la cultura en Aragón.
Pero, ¿quién es Patricio Julve?

‘El testamento de amor de Patricio Julve’ es, en palabras de Castro, “un libro sobre amor, muerte y poesía que refleja la pasión por contar historias, escuchar, ver los mecanismos… todo ello en un arco temporal de 150 años”. Desde la historia de Ramón Cabrera, ‘El tigre del Maestrazgo’ hasta el rodaje de ‘Tierra y libertad’, de Ken Loach, todo tiene cabida en la escritura de esta ‘última voluntad’ literaria.

“El personaje de Patricio apareció por casualidad. Buscaba un artista de la imagen que me permitiera soñar que yo mismo hacía buenas fotos”, explica el autor. Para ello crea un personaje ficticio inspirado en fotógrafos reales como Juan Mora Insa y Gerardo Sancho. Pero Patricio Julve es eso y mucho más: es la mirada furtiva del escritor, un fotógrafo que relata escenas y describe imágenes. Julve aparece en los libros de Antón Castro como Antoine Doinel en las películas de Truffaut. Qué buena herencia.

*Crónica de Pedro Zapater de la presentación publicada en Heraldo digital: http://www.heraldo.es/noticias/anton_castro_reabre_testamento_amor_patricio_julve_163793_308.html?p=1321420845#.TrUGDXO1zfU.facebook