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Aloma Rodríguez, una autora emergente en El País

El pasado fin de semana se celebró en Madrid el Festival EÑE. Aloma Rodríguez aparecía en El país como autora emergente en un reportaje de Sergio C. Fanjul.

Foto: Samuel Sánchez

Una autora emergente: Aloma Rodríguez. Aloma Rodríguez empezó a escribir un blog cuando vivía deerasmus en París, “sin tener la pulsión consciente de querer ser escritora”, y ahora, un libro de relatos y dos novelas después (la última es Solo si te mueves, publica Xórdica), participa en el Festival Eñe en una mesa redonda sobre la generación de los ochenta (hoy a las 20.00), a raíz de la publicación de dos antologías que recogen textos de los nacidos en esta década: Última temporada (Lengua de Trapo) y Bajo treinta (Salto de Página). ¿Tienen algo en común estos jóvenes autores? “No sabría decir si somos una generación: con algunos comparto cosas, con otros no. Hay pluralidad, quizá sea pronto para hablar de esto”, explica. Son una generación nacida en democracia, y muy perjudicada por la crisis, aunque este no sea un tema recurrente. “Una cosa que sí tenemos en común es que escribimos de manera clara. Huimos de la metáfora”, dice la escritora. ¿Cómo interfieren las redes sociales en el hábito de la lectura? “Cuesta concentrarse, pero hay que hacerlo, de igual forma que hacer el amor nos produce placer, aunque sea cansado”.

El reportaje completo, aquí.

Solo si te mueves en Babelia

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Fernando Castanedo firma esta elogiosa lectura de Solo si te mueves, de Aloma Rodríguez, que cierra así:  “A la renovación del género hay que añadir el empleo de un estilo vivo y esencial, que más que narrar transparenta las acciones, sobre todo gracias a la elipsis, y es muestra de esa rara excelencia de lo depurado.”

Entrevista con Aloma Rodríguez en Perspectivas

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El sábado pasado entrevistaron a Aloma Rodríguez, autora de Solo si te mueves, en el programa Perspectivas, de la emisora Montjuic.

 

Solo si te mueves en Qué Leer

Por Antonio G. Iturbe.

¿Aceptarías un trabajo de chocolatina ambulante o de partenaire de un inquietante dinosaurio mecánico? Javier López Menacho y Aloma Rodríguez, sí. Frente al mito de los Ni-ni… los escritores de la generación Sí-Sí: Estudian de todo y trabajan en lo que les echan por salarios birriosos Y además, lo cuentan.

Aloma Rodríguez es una escritora zaragozana del 83, licenciada en Filología Hispánica, con cu curso de aptitud pedagógica, estudios de teatro, traductora del francés que ha hecho mil trabajos para salir adelante. Ella había soñado desde niña con ser actriz y ya se sabe que Dios nos castiga escuchando nuestras más fervientes plegarias: la llamaron para trabajar de actriz. Esa era la buena noticia. La menos buena era que la cosa iba a ser en Dinópolis, presentando el espectáculo del Tiranosaurio Rex animatrónico, repitiendo hasta seis veces al día un guioncito entre aventurero y pedagógico para un público de niños excitados y padres aburridos.

Veremos en su libro retratar de manera detallada su llegada al grupo de compañeros en similares tareas del parque (los chicos hacen versiones de Indiana Jones) con los que tendrá que compartir piso y cómo cada uno tiene sus manías y sus tics. También veremos que al segundo día de empezar ya está de “encargada” enseñando a otras más novatas (un clásico de las empresas españolas) y que Teruel, de noche, también existe, y hasta se liga mucho. Todo eso (y más) nos cuenta su libro Sólo si te mueves (Xordica). Hay en el hiper-realismo narrativo de Aloma Rodríguez una hábil mezcla de humor y desencanto: el choque entre las ganas de vivir que se tienen con veinte años y la grisura de la realidad con patatas. Echamos de menos que además de esa foto híper-realista, casi notarial, se detenga a un lado y nos hable del sentido de esa foto, que descorche la botella (a veces uno se emborracha con ella, es verdad) de las emociones interiores y que no nos deje solos con la realidad desnuda. Aunque es cierto que esa manera suya de narrar hace que su relato sea un chute de realidad en vena.

Ver en Qué Leer.

Solo si te mueves, de Aloma Rodríguez en el blog La tormenta en un vaso

Nere Basabe escribe sobre Solo si te mueves, de Aloma Rodríguez. 

Dinópolis, para el que no lo sepa, es un parque temático de Teruel que estaba pidiendo a gritos ser el escenario de una novela. Aloma Rodríguezlo supo ver, y también ha sabido retratar con rigor su puntito surrealista y su puntito desolado, sensaciones ambas que impregnan las páginas deSolo si te mueves (novela galardonada como “Nuevo talento Fnac” de 2013). Narrado en primera persona, la autora nos cuenta aquí el verano de una estudiante de filología hispánica que se estrena asomándose al mundo adulto en su primera incursión laboral: dos meses de trabajo eventual como actriz y animadora en un parque de ocio y espectáculos. Con un estilo sobrio, parco en adjetivos, ajeno a toda divagación o juicio de valor (y sí en cambio implacablemente autoconsciente de sus prejuicios), se limita a seguir el hilo narrativo de una reiteración de situaciones: los intercambios con los compañeros de trabajo en los vestuarios, las representaciones teatrales para los más pequeños (hasta seis pases en una misma jornada, hasta el último día en que la función se suspende por la irrupción de una tormenta veraniega poniendo fin a la sensación de bucle); el calor, los recorridos nocturnos por los bares de Teruel, los flirteos, las cervezas, los cigarrillos, las charlas intrascendentes o las ocasionales visitas de un medio-novio que se ha quedado a la espera en la ciudad (con los consabidos paréntesis cargados de escenas sexuales, originales y muy bien tratadas). Y, en medio de tanto cartón piedra remedando animales prehistóricos, algunas verdades de carne y hueso que acaban imponiéndose: la amistad y sobre todo el amor, no ya su descubrimiento, sino lo que en mi opinión es mucho más interesante, su aceptación madura y consecuente.
Guardo en la memoria, a pesar de los años transcurridos, el sabor de la agradable sorpresa que supuso para mí la lectura de la primera novela de Aloma RodríguezParís tres(2007), crónica de un año de beca Erasmus en la Universidad a la que alude el título y de la que ésta que ahora comentamos se presenta como una “precuela” biográfica. Y aunque ahora no tengo aquel libro a mano, sí recuerdo bien la envidia que sentí ante la apabullante sencillez y eficacia narrativa de su joven autora. Siguiendo esa lógica, se podría concluir que Solo si te mueves se mantiene fiel a aquellos parámetros con los que tan bien supo despuntar pero que, con ello, sale perdiendo el factor sorpresa que jugó a su favor en el debut literario. Los que ya conocíamos a esta autora nos quedamos, tal vez, con curiosidad y ganas de conocer de lo que es capaz cuando se decida a dejar atrás la novela de aprendizaje y la autoficción para arriesgar en otros terrenos; para aquellos que aún no la hayan leído, este libro seguirá siendo, eso sí, una ocasión que no deberían dejar pasar. Y también es cierto que pedirle a un autor que haga lo que no hace es una majadería, y lo que hace Aloma, lo hace bien.
Permítanme por último una pequeña divagación extraliteraria; una lectura política con referencia a una anécdota personal y la breve comparación (siempre odiosa) con otra novela de reciente aparición y algunas características similares: Los combatientes, deCristina Morales. Ambas autoras comparten juventud, inteligencia y una escritura autorreferencial descarada y sin tapujos. Las dos novelas transcurren en buena medida en escenarios teatrales, tanto, que Aloma Rodríguez me comentó en una ocasión, llena de irónica humildad, que la novela de Morales era como la suya “pero de izquierdas”. Mi conclusión es que esto no es cierto: el sudor del trabajo honesto, el teatro proletario sin ínfulas artísticas, los miedos y la precariedad están del lado de la sencilla historia que nos cuenta Aloma, y no en un montaje que se ambiciona provocador y alternativo.
Solo si te mueves tiene además la virtud de albergar, sin asomo de pretenciosidad, deliciosos hallazgos: no se me irá de la cabeza la escena en la que describe, por ejemplo, el momento de posar para las fotos de los turistas disfrazada de tiranosaurio rex. Muchos de los niños lloran, porque les asusta el muñeco monstruoso, y son los padres los que los obligan a acercarse para la foto (otros niños, menos miedosos, maltratan en cambio a las mascotas). Entonces Aloma Rodríguez, con su ternura cruel, nos confiesa que, desde el interior del muñeco de gomaespuma, y aunque no vaya a verse reflejada en la fotografía, una no puede evitar sonreír al objetivo. Esas sonrisas invisibles, inútiles, despertarán a su vez la sonrisa del lector; o puede, en cambio, que lo estremezcan.

Entrevista a Aloma Rodríguez en Culturamas

Por Benito Garrido.

Solo si te mueves es una historia de amor y también una novela coral que transcurre entre fiestas, bares de pueblo, charlas en los vestuarios, visitas a karaokes y jornadas intensivas haciendo el mismo espectáculo seis veces al día. Aloma Rodríguez ha escrito una novela de aprendizaje llena de personajes tiernos y seductores en la que hay sitio para el amor, el humor y el sexo. Licenciada en Filología Hispánica, es traductora de francés y fotógrafa. Ha publicado París tres (2007), Jóvenes y guapos (2010), y Solo si te mueves, título de su último trabajo con el que ha sido reconocida como nuevo Talento Fnac. Escribe habitualmente en Heraldo de Aragón y colabora en la revista Letras Libres.

 

Solo si te mueves, de Aloma Rodríguez.

Solo si te mueves, de Aloma Rodríguez.

Solo si te mueves.  Aloma Rodríguez.  Xordica Editorial, 2013.  176 páginas.  15,95 €

 

La protagonista de Solo si te mueves estudia Filología Hispánica y se va a trabajar un verano a Dinópolis, un parque temático enTeruel. En su ciudad tiene un novio, al que ella no llama novio, y un profesor de autoescuela que la anima a presentarse al examen de conducir en la última convocatoria de julio. Mientras, trabaja como actriz en los espectáculos de animación rodeada de dinosaurios, esqueletos, trajes de mascota, chicos guapos y actores que desearían estar en un lugar mejor.

 

Entrevista:

 

P.- ¿Cómo surgió la idea origen de este libro a caballo entre la novela de madurez y la experiencia personal?

Empecé a pensar en esta novela cuando salió mi primer libro, París tres. Siempre tuve claro que de mis veranos en Dinópolis podía hacer una novela, había material literario. Sin embargo, la novela pasó por muchas versiones: al principio, era una novela mucho más coral, los personajes secundarios tenían más importancia, y su presencia se fue reduciendo para que ganara más fuerza la trama amorosa y de aprendizaje de la protagonista. Pero quería que la novela sucediera en ese espacio cerrado donde el tiempo parece congelado.

 

P.- Recreas tus vivencias durante un verano marcado por la estancia laboral en un parque temático. ¿Volver la vista atrás siempre es una apuesta segura a la hora de escribir?

Escribir es una manera de intentar entender el mundo y a los que te rodean, y también una manera de explicar el mundo y a uno mismo. Así que creo que lo que sucede es más bien que hay algo que te obsesiona y escribir sobre eso es darle forma y explicación a esa obsesión. Escribo sobre cosas que me han pasado porque quiero entenderlas, pero soy más observadora que protagonista.

 

P.- Amor, humor, aprendizaje, despertar… acontecimientos y primeras experiencias que marcan. ¿Sigues un poco la estela de tus anteriores novelas?

Sí, de hecho Solo si te mueves es casi una precuela de París tres y comparte con Jóvenes y guapos dos temas: el trabajo y la amistad. Al mismo tiempo, tengo la sensación –que no sé si es del todo cierta- de haber cerrado un ciclo con esta novela, el ciclo del aprendizaje, quizá.

 

Aloma Rodríguez. Foto de María Sánchez.

Aloma Rodríguez. Foto de María Sánchez.

P.- La narradora en primera persona y en presente nos sumerge en un mundo de personajes cercanos, naturales, ciertos… ¿quizá reales? ¿inspirados en alguien próximo?

Muchos personajes están tomados de la realidad, con ciertas deformaciones o son mezcla de varias personas que conozco. El personaje menos manipulado es el de Barreiros, que creo que es el más literario. Los secundarios del parque son una mezcla de varios, quería hablar del mundo de los actores, que me fascinan por su fragilidad. A todos los personajes de la novela les tengo mucho cariño.

 

P.- ¿Cuánto de Aloma Rodríguez y su experiencia de vida hay en esta novela?

La protagonista se parece un poco a alguien que yo fui, aunque es mucho más lista, coqueta e ingeniosa que yo. Me reconozco más en sus defectos que en sus virtudes. Soy una observadora y trabajo con cosas que me han sucedido a mí o a gente que conozco, aunque hay manipulación y ficcionalización. No son unas memorias de mi verano en Teruel. Quiero hablar de la vida desde la ficción.

 

P.- Hasta los temas más profundos son tratados con un tinte de humor muy sano y característico. ¿Es esta la manera adecuada para enfrentar la vida, para no magnificar las circunstancias?

El humor es fundamental en mi manera de entender el mundo: es el prisma desde el que veo casi todo y una herramienta fundamental en mi vida cotidiana. Es un escudo de defensa y una protección. También creo que el humor es un síntoma de inteligencia, y por eso cultivo el mío. A veces corro el riesgo de convertir mi vida en un sketch de Saturday Night Live, pero merece la pena. La risa tiene algo sanador y anticancerígeno.

 

P.- ¿Trabajar en Dinópolis y ser Rex sería algo que recomendarías en determinado momento?

Recomiendo cualquier trabajo, siempre y cuando uno sea feliz. Yo fui bastante feliz en Dinópolis porque tuve mucha suerte con mis compañeros. Fue una buena escuela y me dio tablas. Además, me apartó de una manera casi radical de mi primera vocación de actriz.

 

P.- ¿Por qué este título para tu novela? Quiero recordar que era algo realmente divertido.

El título está tomado de uno de los versos de las canciones que se cantaban en los espectáculos, que compuso Juanjo Javierre. La canción habla del tiranosaurio rex y dice que “solo si te mueves él te puede ver” (que rima con rex). Sospecho, y en eso coincido con la protagonista, que Parque Jurásico era la única referencia “científica” de quien escribió los espectáculos.

 

P.- ¿Qué ha supuesto ser nombrada Talento Fnac por tu novela? ¿Te ha abierto puertas?

Es difícil saber qué habría sido de la novela sin el Nuevo Talento. Creo que le ha dado visibilidad, pero el libro se ha vendido en las librerías independientes, que es donde los libreros recomiendan y cuidan los libros y el refugio de los buenos lectores. Recuperando el tema del humor, lo cuento aquí: http://escritorarubia.tumblr.com/

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P.- Entre los agradecimientos citas a Sergio Algora y Félix Romeo. Desde que te conozco como escritora sueles tenerlos muy presentes. ¿Cómo influyeron ellos en tu escritura?

Sergio Algora ha sido más una influencia vital que literaria: trabajé en su bar un año y medio y aprendí a ser feliz y a disfrutar de la vida. Teníamos el proyecto de que fuera mi maestro en poesía, pero no nos dio tiempo casi ni a empezar, yo quería que me diera una educación poética. De su literatura me gusta mucho la libertad que tiene de crear, imaginar e inventar.

Félix Romeo era un gran animador: siempre animaba a los demás a hacer cosas y era una persona extraordinariamente generosa. También tenía un sentido de la honradez y la justicia que espero haber copiado. Además era muy inteligente, divertido y culto: sabía de casi todo y no era celoso de sus conocimientos que compartía enriqueciendo la vida de los demás. Desde que murió, tengo la sensación de que mi mundo es un poco más pequeño.

 

P.- ¿Qué otros referentes literarios han marcado tu novela en general?

No sabría citar referentes concretos literarios, en cambio, sí que pensaba en algunas películas:Adventureland, que se estrenó cuando yo iba ya por la octava versión de la novela, Qué ruina de función, oAtrapado en el tiempo. También en las películas de Sofia Coppola. Félix me recomendó a David Sedaris porque tiene algunos cuentos sobre animaciones y actores disfrazados. También leí Hilo musical, de Miqui Otero, que sucedía en un parque temático. Y pensaba en El viaje a ninguna parte, de Fernando Fernán Gómez.

 

P.- ¿Tienes ya nuevos proyectos literarios entre manos de los que nos puedas hablar?

Tengo más o menos la mitad de lo que espero que sea mi próximo libro, para el que sí puedo citar referencias: Amarillo, de Félix Romeo, Patrimonio, de Philip Roth, Ravelstein, de Saul Bellow, Tiempo de vida, de Marcos Giralt Torrente, “Despedida”, el cuento que abre La vida cotidiana, de Daniel Gascón. Pero como todavía queda mucho trabajo, creo que es mejor dejarlo así. Estoy escribiendo un guión para una sitcom, preparando la adpatación de uno de mis cuentos a corto y pensando en la posibilidad de escribir para teatro.

 

 

Aloma Rodríguez responde al cuestionario Estandarte.

Aquí os dejamos el cuestionario Estandarte al que ha respondido Aloma Rodríguez.

Aloma Rodríguez ha publicado recientemente Sólo si te mueves, su tercer libro, en el que ficcionaliza su experiencia, hace algunos años, como trabajadora de verano en el parque temático aragonés Dinópolis. Allí, entre actores llenando la hucha y horas de sudor bajo el disfraz de Tiranosaurio Rex, la escritora zaragozana dibuja un retrato sobre el fin de la adolescencia y el inicio de eso que llamamos “madurez”. Hemos querido conocer los entresijos lectores de esta joven autora (cumple 30 años en octubre) “sometiéndola” a nuestro Cuestionario Estandarte. Y esto es lo que hemos descubierto.

¿Cuántos libros lee al año?
Sinceramente, no los cuento y soy muy desordenada en eso (me da envidia la gente que lleva un diario de lecturas). Lo normal es que lea al menos un libro a la semana, solo por placer, y luego los que leo por trabajo. Calculo que entre 40 y 60 libro al año, aunque no sé si me quedo corta o exagero.

Sea valiente. Confiésenos alguna lectura pendiente que le sonroje admitir.
Hay muchos libros que no he leído y que me apetece mucho leer, uno de los que más me avergüenza no haber leído es Ana Karenina, que seguro que me encanta (creo que le dedicaré el próximo fin de semana). He leído poco a los rusos, menos Chejov, al que he leído bastante.

¿Qué libro le habría gustado escribir?
Me habría gustado escribir muchos, pero si solo puedo elegir uno, me quedo con El amante, de Marguerite Duras.

¿Recuerda el primer libro que leyó?
No: tengo un trauma con eso. Mi madre nos leía libros, pero después de los libros de clase y todo eso, soy incapaz de recordar el título del libro que me convirtió en lectora. Estaba escrito por una chica y la protagonista era una adolescente.

¿Cómo ordena los libros de su biblioteca?
Literatura en español y extranjera y, dentro de esa división, por orden alfabético.

¿Cuál es su lugar ideal para leer?
Cualquiera: la cama, el sofá, el tren, el autobús, un bar, una sala de espera, las bibliotecas. En primavera me gusta leer en el parque del Retiro (Madrid), después de comer allí, aunque es peligroso porque a veces me quedo dormida y vuelvo a casa con los hombros rojos.

¿Y para escribir?
En eso sí que tengo cierta manía: me gusta escribir en mi ordenador y en mi mesa. De vez en cuando, tomo notas a mano y si me atasco con una frase, también voy al papel: con la tinta, las frases salen mejor.

Se lo rogamos, responda a esta absurda pregunta: hay una inundación y todos sus libros van a morir, ¿qué tres salvaría?
El ejemplar dedicado de Amarillo, de Félix Romeo; un ejemplar de la primera edición francesa de Bonjour tristesse, de Françoise Sagan, que me regaló Félix Romeo, y los dos tomos de La Regenta en la edición de Castalia, llenos de post-it y notas de un trabajo muy elaborado que hice en la carrera.

¿Tiene lector de ebooks? ¿Le gusta el libro electrónico?
No tengo ebook y no me llama demasiado el libro electrónico, aunque debe de ser estupendo para manuscritos, etc. Ahora estoy empezando a usar el iPad para leer pruebas y corregir.

Recuerde alguna anécdota curiosa que haya tenido con algún lector.
Me gusta mucho ir a clubes de lectura en institutos, los adolescentes tienen algo que me provoca terror y ternura al mismo tiempo y suelen ser encuentros muy divertidos. Hace unos años fui a un club de lectura a un pueblo cerca de Zaragoza; habían leído París tres, mi primer libro, y una de las señoras me preguntó que cuándo iba a escribir una novela novela.

¿Qué está leyendo estos días?
Acabo de terminar Cartas a mi hija, de Scott Fitzgerald, que me ha encantado, y voy a empezar A los rusos les gustan los abedules, de Olga Grjasnowa, una primera novela que ha publicado Cómplices y que me recomendaron en La Buena Vida.

Si no hubiese sido escritora, ¿qué le habría gustado ser?
De pequeña quería ser actriz, seguí queriendo serlo un tiempo hasta que descubrí que escribía. Una de mis pasiones es la fotografía. Pero lo que me habría gustado es ser espía.

Solo si te mueves en el blog de La buena vida

En el blog de La buena vida dedican esta reseña a Solo si te mueves, de Aloma Rodríguez.

Nuestra protagonista ha sido contratada para trabajar en el infecto parque temático de Dinópolis. Detestando todos los parques temáticos y de atracciones a los que he ido, solo recuerdo a este entre los que sintiera una necesidad cívica de pedir una hoja de reclamaciones. Un verano encerrados debajo de un peluche gigante de dinosaurio o repitiendo mecánicamente un show ridículo sobre aventuras entre dinosaurios, es lo que les espera a un grupo de jóvenes, y no tan jóvenes, que vivirán acuartelados en pisos compartidos entre el sudor y la compañía forzada. Con la ligereza aparente y el estilo directo que la caracterizan, Aloma escribe un retrato generacional en el que el trabajo temporal es una condición estable, la falta de expectativa un plan de futuro, la amistad, una necesidad y, el amor, la única choza donde refugiarse.

9788496457836

Solo si te mueves en La opinión de Málaga

Guillermo Busutil escribe esta reseña de Solo si te mueves, de Aloma Rodríguez.

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